¡Conozca su obra de arte!

Recientemente, conocí a Eduardo De Diego, Profesional de Seguridad Física de la Applied Research Associates, con sede en Canadá. La seguridad siempre es un gran problema en los museos, y disfruté de sus ideas respecto a los movimientos de las colecciones. Le hablé de nuestro blog, y le consulté si tenía alguna buena historia para contar. De hecho la tenía (y honestamente espero que tenga más). Disfruten su lectura. ¡Y gracias, Eduardo, por su envío!

Durante una auditoria a los procedimientos y controles de seguridad, practicada a un gran e internacionalmente reconocido museo, se nos contó de un incidente que involucraba al Curador Jefe (cuyo nombre quedará oculto en salvaguarda de la institución). Este Curador había invitado al equipo de un noticiero televisivo para hacer un “show and tell” [“Muestre y cuente”].

El curador quería mostrar a los medios una excelente falsificación de una obra muy conocida. El equipo de noticias le preguntó: “¿Cómo puede usted decir que esto es una falsificación?”. El Curador dijo “Ok, les mostraré”, y procedió a sacar la obra de arte original de las bóvedas del museo (lo cual fue una infracción a los protocolos de seguridad y control de acceso y de movilización). Trajo el original, y lo colocó junto a la falsificación en dos idénticos caballetes, y procedió a demostrar cómo su conocimiento superior del tema le permitía discernir el original de la copia. El Curador procedió luego a mostrar otras piezas y a dar su interpretación, descuidando a las dos primeras pinturas. Un miembro del equipo del noticiero decidió que era tiempo para una broma, y cambió esas dos primeras obras sin que el Curador se diera cuenta, pues su atención estaba en otra parte. El Curador regresó y el equipo periodístico le preguntó nuevamente y ante la audiencia de televidentes “¿Cuál es el verdadero, por favor?”. El Curador identificó a la falsificación como la verdadera.

Después, al Curador se le dijo lo que había ocurrido, y pasaron semanas para que una experticia independiente identificara el verdadero trabajo, y la obra original regresara a la bóveda.

Final feliz, pero costoso.

Text: Eduardo De Diego

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