Negocio serio

Un registrador de Nueva York se pregunta cuál lado es arriba

Un registrador de Nueva York se pregunta cuál lado es arriba

Sí, el trabajo del registrador es un asunto serio. Todos esos objetos valiosos en nuestra colección, las tareas de documentación; los registradores somos muy serios y no andamos con tonterías. ¿Cierto? ¡Cierto! ¿Por qué entonces a veces uno ve una reunión en la que el registrador y los miembros de su equipo están presos de risitas nerviosas? ¡Porque nuestro trabajo está repleto de humor involuntario!

Recuerdo que una vez una caja de embalaje que llegó para una exposición decía “Este lado hacia arriba” sobre dos de sus bordes opuestos. Infortunadamente, no tomé una fotografía, pero pueden imaginarse lo feliz que estuve al recibir la fotografía que ven a la izquierda, tomada por Noel Valentin, del Museo del Barrio de Nueva York.

Y ni hablar de las cosas humorísticas que se pueden encontrar en las bases de datos. ¿Qué me dicen del “Cuchillo sin hojilla y sin mango”? Creo que hay maneras más inteligentes de decirnos que ese objeto se encontraba en condición de pérdida total. Y esta otra acotación que encontré en el campo “Condición” de nuestra base de datos, que decía “Necesita ser aspirado”. Siempre tenemos una aspiradora a la mano, por lo que creo que toma más tiempo escribir dicha frase que aspirar el objeto… Y luego entonces es que se hace el reporte de condición física. Recuerdo una colega que me envió un reporte de condición  sobre un objeto que se encontraba “feo, pero durable”.

“¡Cierre la puerta! Es por el clima”. ¡Registradores, hagan algo contra el cambio climático!

“¡Cierre la puerta! Es por el clima”. ¡Registradores, hagan algo contra el cambio climático!

Me encantan las inscripciones estúpidas. Trato de tomar fotos siempre que veo algo estúpido escrito acerca de algo. Perdí una de mis favoritas, una caja que estaba marcada “Vorsicht Inhalt” (“¡Contenido: precaución!”). ¡Resultó que contenía un extinguidor de fuego para carro y la inscripción era una advertencia de no tirar la caja (que era una caja de una botella de vino) porque había un artefacto valioso aún no documentado dentro! Bueno, dada esa inscripción yo me esperaba al menos encontrar asbesto o mercurio…

Me encontré con otra cosa, que puede verse en la foto de la derecha: “¡Cierre la puerta! Es por el clima”. Por supuesto sabemos lo que se entiende por eso de “cierre la puerta”. La puerta debe mantenerse cerrada porque la temperatura y la humedad relativa deben mantenerse estables en ese recinto. Pero con todas estas discusiones sobre el cambio climático… bueno, parece una solución como demasiado simple.

Al parecer, no soy la única a quien le gusta el humor involuntario sobre el trabajo del registrador. Den una mirada a este maravilloso vídeo: Stuff Museum People Say” [“Cosas del museo, dice la gente”] que hizo el Atlanta History Center: http://www.youtube.com/watch?v=IhAJiz2ixuY . En el minuto 1: 23 puede verse la típica escena en la que una miembro del equipo se hiere, y la registradora grita “¡Aleja la sangre del objeto!”

Ah, sí, y también nos encontramos con fallas a la hora de almacenar los objetos. Liz Walton creó un blog sobre esto: Art Storage Fail. [Fallas en el Almacenamiento de arte]. Disfrútenlo, y si tienen algo que tenga que ver con eso, envíenlo a ella.

Déjenme cerrar estas líneas con dos humoradas no intencionales en unas cartas que recibí de nuestro deshollinador de chimeneas. Nuestros depósitos externos para las colecciones no están habilitados las 24 horas al día los 7 días de la semana. Él ya estaba al tanto de esto, dadas las muchas, muchas veces que vino a hacer su revisión anual y no había nadie allá. Así que ahora él primero nos envía una carta para fijar una cita. La primera que recibí decía: “Estaré yendo el 25 de febrero a las 10:15 am o en los días posteriores”. Dado que él no se apareció el 25, lo llamé para citarlo el 26 de febrero, 11:00 am, y todo salió bien. El siguiente año recibí una carta: “Estaré yendo en febrero. Por favor no me esperen, les llamaré para hacer la cita”. De nuevo, todo salió bien luego de que él llamó, pero hasta hoy no he podido sacarme de la cabeza la imagen de alguien esperando la llegada del deshollinador de chimeneas durante todo el mes de febrero…

Angela

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