Desde el estante – Mapeando mapas

Map of Downtown Charlotte 1954, Map by Dolph Map Co., picture via flickr by davecitoLas cosas han estado algo tranquilas por acá últimamente. Solo he estado actualizando la base de datos. Solo tengo cerca de 100 fotografías que renombrar. He comenzado a procesar 2.000 adquisiciones, y estamos casi actualizados en la data de las que han ingresado durante el año. El problema es, no obstante, que cuando las cosas interesantes llegan a nuestro escritorio, uno no puede simplemente anotarlas, pegarles un número y otro pegarlo en el estante. Te involucras con ellos. Últimamente, ha sucedido con mapas. Kelly, una de nuestras -ah, tan maravillosas- internas y yo estábamos hurgando en un conjunto de mapas del anteproyecto inmobiliario de Charlotte, en el condado de Mecklenburg, que data de la década de los años 1930. Ellos demarcaban lotes del centro de la ciudad -perdón, de zonas residenciales- e indicaban los dueños de propiedades y sus avalúos. Los valores de las propiedades han cambiado un poco desde entonces, ¡pero Trade and Tryron era el lugar para quedarse a vivir! Este tipo de documentación es de inestimable valor para cualquier investigación sobre la historia de las edificaciones y negocios de la ciudad. Teníamos como parte del mismo material para darle accesión una multa a un lote oficial de Charlotte, Carolina del Norte, fechada en 1928. Estaba impresa en lino con cubierta de pelo largo, hecha a partir de los originales y bocetos dibujados a mano alzada de, entre otros recuerdos, los de un pasado desaparecido, y las líneas del tranvía que solía servir como transporte masivo para la ciudad.

Es algo instructivo -y fascinante- regresar cuarenta años y más, hasta 1888. El mapa donado este año es del Condado de Mecklenburg. El centro de la ciudad no está detallado, pero los nombres de los propietarios están escritos en las áreas periféricas. Con suficiente seguridad, allí está “nuestro” Alexanders (see  http://www.charlottemuseum.org/alexanders.asp para más detalles). En varias de esas propiedades se pueden ver los nombres que luego fueron dados a las calles, a los parques y edificios, negocios y vecindarios del área. Junto con este mapa, recibimos como propiedad del museo una emisión de bonos de arrendamiento de Inglaterra, de 1696. Se colgaba en una oficina de abogados de Charlotte, y dentro de poco se colgará en nuestra biblioteca. Está escrito a mano en pergamino de piel de becerro y con tres sellos de cera de color rojo en la parte inferior, ¡y yo desafío a cualquiera a intentar leerlo! No sólo es escritura arcaica, sino que es un lenguaje legal opaco que avergonzaría a cualquier moderno escribiente de las letras pequeñas. Lee, otro interno de la colección, intentó transcribirmelo. Afortunadamente, el donante encontró una transcripción hecha por otro abogado en 1975. Probablemente vamos a lograr que esté disponible en la biblioteca para los que tengan curiosidad, ¡o que estén en busca de lecciones de verborrea ofuscadora!

Bueno, mejor sigo con la actualización de la base de datos. Y pegando algunos números.

Shanti.

Anne

Traducción al español desde el inglés: Fernando Almarza Rísquez

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Dos caminos, un destino

picture by THX0477

Lo que dio inicio a “Registrador Trek: La Nueva Generación” fue que Fernando y yo escribimos sendos artículos acerca del trabajo del registrador. Sin conocernos el uno al otro, veníamos de diferentes caminos, de hecho, de diferentes continentes y orígenes. Fernando los publicó uno al lado del otro en la sección Conversemos sobre del website del ILAM. Ahora, de nuevo hemos tomado la oportunidad de trabajar en un tópico desde dos posturas diferentes: Fernando, sobre el registro de arte contemporáneo, Bernd y yo, sobre el registro de objetos tecnológicos. Dos caminos, un destino: intercambiar pensamientos e inspirar a nuestros colegas.

Registrando mobiliario y electrodomésticos: el arte contemporáneo (vídeo-esculturas, multimedia, instalaciones)

Fernando Almarza Rísquez

Con un poco de humor de registrador, y como risueña pero seria pre-hipótesis de trabajo, diríamos que registrar algunas propuestas de arte contemporáneo implica lidiar con electrodomésticos y mobiliarios. Pero en realidad el talento del artista los ha organizado bajo una estética alternativa que trascienden las búsquedas de originalidad y delectación del arte moderno, y las inserta en otras dinámicas de sensibilidad, comunicación y sentidos. Entonces, reformulemos la hipótesis: estas propuestas son mucho más que mobiliarios y electrodomésticos. Ergo, registrar estas obras es mucho más que registrar mobiliario y electrodomésticos, pues tienen otras implicaciones para el registro, la curaduría y la conservación una vez que ingresan a la colección de un museo, y ponen a esos profesionales ante nuevos desafíos. El registrador de las colecciones está muy vinculado con la conservación y la curaduría. Leer más…

Electrodomésticos, mobiliario y más allá – registrando objetos tecnológicos

Angela Kipp, Bernd Kießling

Cuando trabajas como registrador, frecuentemente das por sentado que sabes lo que hacen los registradores en otros museos. Pero cuando hablas con colegas de diferentes tipos de museos, frecuentemente te das cuenta de que algunas cosas son similares y que otras son muy diferentes. Cuando Fernando me dijo que él estaba preparando un artículo sobre el registro de arte contemporáneo, aceptamos el desafío de escribir uno acerca del registro de objetos tecnológicos. Así que, si estás en el ámbito de las artes, déjanos desplegarte el maravilloso mundo de la tecnología. Si estás en el ámbito de la tecnología, mira sobre tus hombros y dinos si olvidamos algo importante. Leer más…

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Registrando mobiliario y electrodomésticos: el arte contemporáneo (vídeo-esculturas, multimedia, instalaciones)

Con un poco de humor de registrador, y como risueña pero seria pre-hipótesis de trabajo, diríamos que registrar algunas propuestas de arte contemporáneo implica lidiar con electrodomésticos y mobiliarios. Pero en realidad el talento del artista los ha organizado bajo una estética alternativa que trascienden las búsquedas de originalidad y delectación del arte moderno, y las inserta en otras dinámicas de sensibilidad, comunicación y sentidos.

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Instalación de artista sobre la comunicación en la pareja (Museo de la Comunicación, Berlin). (foto: dalbera from Paris).

Entonces, reformulemos la hipótesis: estas propuestas son mucho más que mobiliarios y electrodomésticos. Ergo, registrar estas obras es mucho más que registrar mobiliario y electrodomésticos, pues tienen otras implicaciones para el registro, la curaduría y la conservación una vez que ingresan a la colección de un museo, y ponen a esos profesionales ante nuevos desafíos. El registrador de las colecciones está muy vinculado con la conservación y la curaduría.

Globusboissier

Jean-Louis Boissier. Globus oculi, instalación vídeo-interactiva, 1992-1993.

Pipiloti Rist

Pipilotti Rist. “Himalaya Goldsteins Stube, (Himalaya Goldstein’s Living Room”, 1999
Instalación de audio-vídeo compuesta de 13 vídeoproyectores, 11 reproductores, silla anaranjada, lámpara de mesa, repisa lateral, silla, mesa y bar (todas hechas con reproductores), lámparas, papel tapiz montado sobre madera, sistema de audio y 4 altoparlantes. (Instalación en la Kunsthalle Zürich, Zurich. foto: Alexander Tröhler)
Esta obra hace las delicias del registrador…

Una mirada muy puntual. ¿Qué es arte contemporáneo?

Hay obras de arte histórica y estilísticamente clasificadas como “arte contemporáneo”, y dentro de éstas, las instalaciones, vídeo-esculturas, multimedia, intervenciones de espacios, arte efímero y performances. Se definen por su época de creación (a partir de los pasados años 60) y por otro discurso, comunicación, (re)significación, espacialidad, contexto, distinto al del arte moderno, y rompen códigos estéticos previos. El arte moderno tiene implicaciones particulares, pero el arte contemporáneo tiene más implicaciones técnicas y tecnológicas, estéticas, conceptuales y de significación: se registra como objeto y como contexto ampliados.

El registrador requiere criterios adicionales para un apropiado registro, catalogación, documentación y control de este arte, cuando es parte de la colección de un museo. Para obras de arte como éstas, el concepto clásico de “datos técnicos” es limitado. El arte contemporáneo tiene adicionales aspectos que deben detectarse e incorporarse en ampliados campos de información registral: etiquetas (tags) y terminologías o vocablos controlados y “no-controlados”, taxonomías y folcsonomías, referencias conceptuales, indicaciones y aspiraciones de los artistas, informes de medición con recursos tecnológicos avanzados, requerimientos específicos de almacenaje e instalación, etc. Estos criterios adicionales permiten una mejor cobertura de la dimensión material, de sus datos técnicos ampliados, y de la dimensión abstracta de sus significaciones potenciales. Se han publicado manuales para el registro de estos bienes: en Latinoamérica el editado por el DIBAM de Chile y por el Ministerio de Cultura de Colombia; en Canadá por instituciones como el Canadian Heritage Information Network (CHIN); y en España por la Dirección Estatal de Museos, entre otros.

Un registrador para arte contemporáneo

Desde hace años yo planteo al registrador de colecciones como un registrador pre-curador y re-potenciado. Éste es el profesional que lleva archivos en papel y digitales, que dejan de ser registros mecanografiados de búsqueda lineal de información textual para dar lugar a registros computarizados, que permiten la búsqueda no-lineal de información hipertextual. Este registrador registra los datos técnicos de los objetos, y piensa sobre ellos con criterios adecuados, y a los datos técnicos les incorpora los referidos aspectos informativos ampliados, más ciertos niveles de significación, relación y contextualización. Esta amplitud registral se requiere porque esos objetos registrados son creaciones culturales, y estos elementos de significación-relación son también parte de los datos técnicos de un registro ampliado. Así trabaja un registrador pre-curador y re-potenciado, y se relaciona más activamente con la curaduría sin sustituir o invadir otros espacios, pero abriendo más el suyo propio en el museo. Esto es un importante adelanto que aparta al registrador de ser solo un escribidor y tenedor de informaciones técnicas, pues le estimula a ejercer más capacidades y criterios. En algunos textos “clásicos” sobre el registro se perciben diferencias con las funciones del Registrador en un museo de arte hace veinte años: en el último párrafo de un texto original en español de Concha Vela titulado “El Departamento de registro del MoMA”, escrito en los años 1980, se estipula que “el Registrador debe atender a los aspectos físicos de las obras de arte, y no a los aspectos estéticos”. ¡Pero cuidado!, en el arte contemporáneo los aspectos estéticos no refieren simplemente a lo “bello”; también refieren a los lenguajes del arte, sus códigos, sus significaciones, sus sentidos. Lo material y lo abstracto resultan indisolubles acá.

"bfgf" de Nam Jun Paik (foto: Patrick Denker)

“bfgf” de Nam June Paik. ¡Imagina registrar todos y cada uno de esos televisores! (foto: Patrick Denker)

El registrador pre-curador registra objetos de arte, sus sentidos y estética, como parte de los datos técnicos ampliados. Y para el arte contemporáneo, registra eso más los televisores, computadoras, reproductores, sillas y mesas que componen algunas veces este tipo de instalaciones o ambientaciones y sus contextos. Pero el registrador no debe registrar solamente esos componentes materiales y técnicos de una obra de arte contemporáneo. Al registrar obras de arte contemporáneas (no en el sentido de “bellas artes”) tenemos que registrar objetos “no-nacidos como artísticos”. También debemos registrar arte puramente virtual (o born-digital), no material, que “no existe” si no hay un computador, un software y un monitor que lo reproduzca.

Entonces, ¿cómo y qué registraremos?

En la edición del Premio Turner de 2010, los críticos de arte y artistas en el Reino Unido galardonaron a Susan Philipsz. La obra premiada consiste en un vídeo en el que ella canta canciones tradicionales escocesas, en tres tomas, cada una bajo un puente diferente de la ciudad de Londres. Se pueden ver este vídeo, Songs of the city, en Youtube. El vídeo es propiedad de la Tate Gallery de Londres.

Ahora, si a nuestra oficina de registro llega esa misma obra, ¿cómo procedemos y qué registraremos?: ¿un vídeo?, ¿una grabación musical?, ¿una instalación?, ¿un arte efímero o virtual?, ¿un paisaje de los puentes de la ciudad, o del río Támesis?, ¿cuál será su “imagen” como obra, una sola o todos los cuadros o fotogramas?, ¿cuáles son los requisitos técnicos para su reproducción?, ¿tiene dimensiones físicas y éstas deben incluir su espacio tridimensional de ”instalación”?, ¿la obra “incluye” un reproductor de DVD, un monitor o un CD? Y, ¿cómo será la planilla o formato para registrar esa obra de arte?, ¿bajo qué rubro o categoría la colocaremos en nuestro catálogo de registro?, ¿qué tipo de campos de información contemplará?, ¿qué tipo de referencias conceptuales o tags tendrá?, ¿es que es una obra de arte solamente cuando está siendo reproducida? ¡Hipótesis, por favor!

Distinta, pero con adicionales implicaciones, es la instalación (que no está conformada por televisores, computadoras, cables, monitores) de Joseph Beuys: El fin del siglo XX, de 1982-83, expuesta en la Hamburger Bahnhof de Berlin.

(picture: Velvet)

Beuys: El fin del siglo XX (foto: Velvet)

Revisemos el concepto de Instalación (de arte contemporáneo). Wikipedia dice: “Una instalación artística es un género de arte contemporáneo que comenzó a tomar un fuerte impulso a partir de la década de 1970. Las instalaciones incorporan cualquier medio para crear una experiencia visceral o conceptual en un ambiente determinado. Los artistas de instalaciones por lo general utilizan directamente el espacio de las galerías de arte”. Puede incluir cualquier medio, desde materiales naturales hasta los medios de comunicación como vídeo, sonido, computadoras. Algunas instalaciones son sitios específicos de arte: sólo existen en el espacio para el que son creadas. Las Instalaciones muestran características que deben ser abordadas como una nueva problematización para el conservador-restaurador, el curador, y por supuesto para el registrador: nos muestran un choque con maneras de proceder para el arte moderno, antiguo o tradicional. Y también nos muestran la necesidad de actualizar nuestros criterios como registradores de colecciones.

Hagamos referencia también puntual a la video-escultura, multimedia, arte efímero, a las instalaciones, el arte conceptual… Debemos ser registradores pre-curadores, que llevamos organizadamente papeleos sobre objetos materiales que cuando se combinan producen un tipo de arte, y que también pensamos sobre ellos como objetos culturales-estéticos para registrar sus sentidos, estéticas, procesos de comunicación y contextos que se generan a partir de esos objetos organizados según el sentido dado por el artista (eso es lo que los convierte en arte). Para hacer eso profesionalmente debemos contar con criterios actualizados, pues sin ellos simplemente haremos “una lista” de materiales electrodomésticos y mobiliario.

Vieja iglesia. Pared de pan. Instalación de arte efímero

Vieja iglesia, Amsterdam. Pared de pan. Instalación de arte efímero (foto: Becky Houtman)

Para las manifestaciones de arte multimedia (también denominado media art o medios mixtos), hay un sitio en inglés indispensable: el Canadian Heritage Information Network (CHIN), que entre sus materiales tiene uno titulado “Media Art and Museums: guidelines and case studies”, en el que desarrolla una definición de este arte y su documentación, conservación y casos de estudio. Entren también en http://www.pro.rcip-chin.gc.ca/gestion_collections-collections_management/docam/module_1-module_1-eng.jsp. Es delgada la línea divisoria entre algunas manifestaciones del arte contemporáneo, “parecidas” entre sí. Lo que hay en este sitio nos sirve para video-escultura, videoarte o instalación, que contienen elementos comunes a todas.

En el caso del arte efímero, gran problema, porque no dura. Es arte que desaparece a poco de ser creado, y trae retos conceptuales para registrarlo: ¿se registra el objeto, el concepto, una foto, la idea? Nos ayuda mucho ser registradores pre-curadores.

Asuntos de conservación de este arte que el registrador debe conocer

Todo registrador que en su colección tenga que lidiar con el arte contemporáneo debe tener referencia del InsideInstallations. Es el sitio web asociado con el International Network for the Conservation of Contemporary Art (INCCA), y su sede está en Amsterdam. Es una red de profesionales involucrados con la conservación de arte moderno y contemporáneo. Conservadores, curadores, científicos, registradores, archivistas, historiadores e investigadores se encuentran entre sus miembros, y tienen acceso a información no publicada (entrevistas a artistas, reportes de condición, instrucciones de instalaciones, etc.), por medio de su Base de datos de Archivos de Artistas. Sus aportes son inestimables para este tipo de arte, y evidencia el trabajo en equipo muy integrado de las instancias del museo entre el curador, el conservador-restaurador y el registrador, quienes se involucran directamente con los objetos de arte y sus problemáticas alternativas y contextuales.

“El InsideInstallations: Conservación y Preservación de Instalaciones de Arte” es un proyecto de investigación de tres años (2004-2007) sobre el cuidado y administración de una forma de arte en la que prevalecen los desafíos de conservación. Allí se editó el libro reciente Teoría y práctica en el cuidado de obras de arte complejas. Recordemos que éstas son obras de arte complejas y debemos pensarlas y proceder con un pensamiento igualmente complejo. El registrador pre-curador es un registrador complejo, y debe saber qué objetos de arte y sus contextos va a registrar, y manejar las apropiadas terminologías. Aquí se puede ver un ejemplo tomado del Inside-Installation, de la instalación Revolution, a monument for the television revolution, que incluye un reporte específico del Registrador. También, el “Modelo de Registro de datos” (“Model for data registration” desarrollado por la Foundation for the Conservation of Modern Art (SBMK) de Holanda, en 1997).

Un registrador actualizado con este arte

Un registrador pre-curador debe estar actualizado en temas relativos al arte contemporáneo y sus implicaciones estéticas y de preservación. Importantes eventos (en español) ocurrieron en 2010 el Museo Reina Sofía de Madrid, como el titulado “Estrategias de comunicación y preservación en arte contemporáneo”; en enero de 2011, “Los retos de la conservación del arte contemporáneo”; y antes en Buenos Aires en 2008: “Conservación del arte electrónico ¿Qué preservar y cómo preservarlo?” Este reportaje del periódico multilingüe suizo de diciembre de 2012 “En busca de eternidad Para salvar el arte contemporáneo de la autodestrucción”. Otros eventos en inglés han sido: About performing documentation in the conservation of contemporary art ; The Meaning of Materials in Modern and Contemporary Art; y Forging the Future project. En cuanto al carácter casi etéreo de la dimensión comunicacional, de sentidos, de interpretación y contexto que forma parte de la obra de arte contemporáneo, vean el sitio web de esta serie de conferencias dadas también en el Museo Reina Sofía de Madrid, en marzo pasado, titulada “Repensar el espectador: teoría y crítica de las artes performativas”.

En esencia, el enfoque desarrollado es que las llamadas artes performativas, que “se ejercen, se actúan”: ya no son sólo un objeto o un producto de la creatividad del artista; ahora pasan a ser un acontecimiento en el que el espectador está involucrado en esa creación de sentido. La co-creación de sentidos es parte de la obra, que es objeto y es contexto, acontecimiento, sentido abstracto y estético, y ahora también es público, y todo eso debe registrarse, son sus datos técnicos ampliados y también deben ser registrados y catalogados. Se requieren estos criterios actualizados para los formatos o fichas de registro que incluyan la documentación de todas estas variables (y que prevean espacios para adicionales informaciones y sentidos impensados al momento de registrarla), incluyendo el cuestionario de requisitos del artista que incorpore sus propias expectativas y exigencias técnicas y de sentido, incluyendo las del espectador y su interacción. También se requiere un software museológico que incluya campos como éstos y sus posibilidades de interacción hipertextual.

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Mujer en refrigerador – 798. (foto: Televiseus)

Y por cierto, ¿qué hacer con el arte performativo, en el que el artista es parte de la obra?; ¿Lo “registramos” a él / ella también?

Hagamos referencia al ya referido Seminario “Conservación del arte electrónico, ¿qué preservar y cómo preservarlo?”, de abril de 2008 en Buenos Aires. En la crónica del mismo hay reflexiones de los participantes respecto a dimensiones conceptuales y técnicas, de conservación en general, que salen a la luz a la hora de abordar este tipo de arte contemporáneo, y de las cuales el registrador debe estar concernido. Y en lo referido a la documentación de este arte, será importante vincularse con el próximo evento Performing Documentation in the Conservation of Contemporary Art, a celebrarse en Lisboa del 20 al 21 de junio de 2013.

De referencias, etiquetas y del registrador con una mente elástica

Todo lo visto conforma la dimensión informativa que se debe disponer como referencias, conceptos, vocablos controlados, taxonomías, semántica-semiología y semiótica, y folcsonomías, además de los datos técnicos ampliados. Estos elementos son parte de la información que generan los registros de obras de arte como las que estamos tratando acá. Las referencias son nomenclaturas, datos, y datos de datos (metadatos) o etiquetas (tags) que permiten el acceso a las obras de arte, y disparan muchos puntos de partida para las (re)significaciones, los sentidos, las (re)interpretaciones. Son términos de búsqueda que ayudan a encontrar las obras de arte que responden a ellos y relacionarlas en sus contextos, e implican los criterios que hemos mencionado, que para el arte contemporáneo resultan imprescindibles. Es importante saber que hay términos exactos, técnicos o “normalizados”, simples y de una sola significación (semiológicos-semánticos), apropiados para objetos, y hay otros que abren más sentidos (semióticos); éstos se producen en la re-significación y en la re-interpretación del arte, y son complejos y de múltiples potenciales significaciones, y crean una matriz abierta de significaciones-sentidos, apropiada para contextos.

Estos recursos requieren integrar en el registrador una estructura mental-conceptual elástica y abierta, de múltiples conexiones, al abordar obras de arte contemporáneo. Es una hipótesis que se confirma en nuestra labor al registrar arte contemporáneo.

¡Esa es la hipótesis apropiada!

Fernando Almarza Rísquez

Este post también se encuentra disponible en italiano, traducido por Silvia Telmon.

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Electrodomésticos, mobiliario y más allá – registrando objetos tecnológicos

Cuando trabajas como registrador, frecuentemente das por sentado que sabes lo que hacen los registradores en otros museos. Pero cuando hablas con colegas de diferentes tipos de museos, frecuentemente te das cuenta de que algunas cosas son similares y que otras son muy diferentes. Cuando Fernando me dijo que él estaba preparando un artículo sobre el registro de arte contemporáneo, aceptamos el desafío de escribir uno acerca del registro de objetos tecnológicos. Así que, si estás en el ámbito de las artes, déjanos desplegarte el maravilloso mundo de la tecnología. Si estás en el ámbito de la tecnología, mira sobre tus hombros y dinos si olvidamos algo importante.

Registrando objetos tecnológicos: una mirada sobre la superficie

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Blaupunkt Florida de 1954/55 (foto: Eckhard Etzold)

Cuando registras una obra de arte clásica, normalmente conoces su autor y su fecha. Puedes tomar las dimensiones y registrar la técnica utilizada al modo clásico: óleo sobre tela, acuarela, litografía… La mayoría de estos detalles puede ser vista al ojo desnudo, dado que tienes el apropiado conocimiento y entrenamiento en historia del arte y en las técnicas utilizadas por los artistas -así, el proceso total del registro va bien. Por supuesto, cuando algo anda mal y no sabes quién pintó la obra de arte, las cosas pueden ponerse difíciles. Entonces, tienes que juntar tus sentidos de registrador y de historiador, y comenzar a investigar.

Cuando se trata del registro de objetos tecnológicos, eso es apenas el comienzo. Tomemos un simple radio antiguo. Éste tiene un fabricante, y si tienes suerte, eso está escrito en el aparato, o puede asimismo venir en la etiqueta que nos provee de información adicional. Si eres muy afortunado, esta etiqueta dice el año de fabricación. Pero ese no es siempre el caso, así que buscas en los catálogos de radios antiguos e intentas encontrar ese tipo de radio. Si cuentas con una buena biblioteca de antiguos catálogos de venta por correo, y de catálogos de vendedores minoristas de radios, tienes una buena oportunidad de dar con el año, o más probablemente con los años de fabricación.

Si no das con el fabricante y no hay ninguna etiqueta, lo cual no es poco común, los catálogos son igualmente un buen lugar donde comenzar a investigar. Por supuesto, deberías tener una cierta idea de la época a la que el radio pertenece, de otro modo tendrás que hurgar entre décadas de catálogos. Es allí donde entra en juego la esfera del arte. Puedes estimar vagamente los años de fabricación al mirar el diseño de un radio. Pero esto puede resultarte engañoso. Por ejemplo:

Braun SK2 von 1960 (Bild: Nite_Owl)

Braun Kleinsuper SK2, fabricado con el mismo diseño entre 1955 y 1960 (foto: Nite_Owl)

El fabricante BRAUN desarrolló un increíble diseño, limpio y funcional, inspirado en el movimiento de la Bauhaus y en parte desarrollado por profesores y estudiantes de la famosa Escuela de Diseño de Ulm, allá por los tempranos 1955. Si observas ciertos radios de este período, jurarías que fueron hechos en los años 1960. En el mismo período fabricantes como Grundig produjeron radios que lucen un poco neo-barrocos (aunque si observas un Braun SK61 http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Braun-Sk61.jpg y un Grundig SO271 http://www.radiomuseum.org/r/grundig_so271_barock.html, ambos fabricados en 1961, es difícil permanecer neutral y contener la urgencia de etiquetar al segundo como “monstruosidad”.

Así que, ¿qué ingresarías en la base de datos? En primer lugar ingresas el fabricante y luego, en algunos raros casos y donde pueda aparecer, al diseñador. Un poquito al revés en relación a como se sucede en el ámbito de las artes, donde es común que coloques al artista de primero y solamente en algunos casos un fabricante adicional, por lo general un impresor.

En cuanto a las fechas: abordar el aspecto del diseño nos puede sacar de la pista en la que veníamos, y es más seguro enfocarse en el aspecto de tecnología, pues eso nos ubica en el período correcto. Algunas técnicas de fabricación son manuales, y nos remiten a décadas más tempranas: el remachado nos refiere más a la mano de obra que a la soldadura por puntos, por ejemplo. En tiempos de guerra, privaba la economía de escasez, y eso te lleva a dar cuenta de los materiales utilizados: la necesidad de utilizar materiales que no necesitas importar, utilizando lo menos posible de ellos. Hablando de materiales, ellos también nos dan claves de su fecha: los materiales sintéticos fueron desarrollados durante los últimos cien años y aun están siendo mejorados. Así eran los procesos de producción, y se pueden rastrear en el objeto: el moldeo por inyección evidencia las marcas de eyector en las piezas formadas, por ejemplo, y por lo tanto el conocimiento de los materiales y la tecnología le ayudará mucho en la datación el objeto.

El siguiente paso: quieres dar con el lugar donde el radio fue fabricado. Eso será otra investigación. La mayoría de las veces encontrarás el lugar donde el fabricante tiene sus oficinas principales, que no es necesariamente el mismo lugar donde fabrica los radios. Las grandes compañías tienden a tener sus sitios de producción a lo largo del país, si no en el mundo. Algunos pueden incluso fabricar los radios en diferentes plantas. Algunos pueden cooperar con otros fabricantes, y el radio es fabricado en la planta de un primer fabricante pero lleva sobre sí el nombre del segundo. Hay mucho que registrar…

Simplificando: las dimensiones

Volvamos al terreno seguro tomando las dimensiones del radio. Eso es simple. Alto, largo, profundo. ¡Pero, espera! ¿Qué hay con el cable? Queda fuera de la silueta del radio. Si solo tomamos las dimensiones de la caja, los fabricantes de éstas se verán en problemas, porque ellos no sabían que tenían que agregar espacio para meter el cable. Si tomamos la mayor dimensión en cada dirección, e incluimos el cable, vamos a obtener unas medidas ridículamente grandes. ¿Y si doblamos el cable detrás de la caja y lo agregamos a la medida de profundidad? Bueno… alguien podría re-tomar las medidas solo de la caja, llegando a la conclusión de que ese no es el radio sobre el cual investiga, porque la data difiere.

La mejor solución para este asunto -que llevó a la locura a generaciones de diseñadores de exposiciones- es agregar una nota a cada medida. Por ejemplo, “caja”*, “largo del cable”*, “dimensiones con la caja cerrada” o “con la tapa abierta”.

Datos técnicos: Una mirada adentro

¿Y qué hay de los datos técnicos? En el campo de las artes clásicas esto puede ser simple y se puede ir al grano la mayoría de las veces. “Óleo sobre tela”, por ejemplo, incluye cada información técnica que necesites. Tú sabes qué esperar, incluso sin haber visto la referida pintura. Como registrador experimentado puedes incluso dar todo un catálogo de requerimientos y condiciones de almacenaje casi sin pensarlo.

¿Qué son los datos técnicos de un radio antiguo? Los materiales utilizados son madera, metal, vidrio, y casi con certeza plástico. También puede haber una cubierta de tela sobre el altavoz. Y eso es solo el exterior. Cuando remueves la tapa trasera encuentras tubos, resistencias, condensadores, inductores y cables. Así que la lista de materiales se amplía con papel, alquitrán, cera, pegamento y cierto tipo de materiales sintéticos sobre los cuales prefieres no pensar en profundidad (resina de fenol formnaldehido, por ejemplo). Los condensadores están rellenos con electrolitos, de modo que también tienes que lidiar con líquidos.

Open backside of a Philco PT-44 Transitone from 1940/41. Can you name all the materials you see?

Parte trasera abierta de un Philco PT-44 Transitone de 1940/41. ¿Puedes nombrar los materiales que ves?

¿Qué hay sobre las condiciones ideales para el almacenamiento de estos materiales compuestos? Bueno, la única cosa que puedo decir es que no hay condiciones ideales para eso. Simplemente puedes intentar mantener el clima estable pero igual vas a tener algunas piezas de materiales que se desprenden.

¿Y qué hay de las técnicas utilizadas? Bueno, puede ser madera cortada y unida, puede ser vidrio soplado, el metal puede ser perforado, doblado, enrollado, prensado, con soldadura, con soldadura de punto, remachado, más soldadura, atornillado … ¿Sigues ahí conmigo?

Así que, si eres una persona detallista, como la mayoría de los registradores, encontrarás muchas, muchas cosas que registrar. Toma en cuenta que cada componente, como un tubo electrónico, tiene su propio fabricante y año de fabricación, tiene su propio propósito como tubo amplificador o rectificador, y datos técnicos como voltaje y poder, lo cual le diferencia de los demás componentes que pueden ser similares a primera vista. Y esto es solo con un simple radio. No tienes partes móviles, como pequeños motores eléctricos y correas de transmisión como los que puedes encontrar en un grabador de cinta. Y esto está lejos, muy lejos, de las cosas de las que consiste un carro.

Más allá de los datos técnicos: el contexto

Los seres humanos usan tecnología para modelar su ambiente. Y viceversa, la tecnología modela seres humanos. ¿No nos crees? Solo da una mirada a la gente que espera en la parada del autobús hoy y trata de recordar como era eso hace diez años. Mientras leían periódicos o libros o contemplaban la vida pasar, hoy día la mayoría de la gente contempla su smartphone. Así que la tecnología modela nuestro comportamiento. y eso es un hecho desde que el primer humano descubrió que él o ella podía usar una piedra como herramienta.

Regresando a nuestro radio, el uso de este dispositivo cambió la vida de la gente. Antes de su invención, recibías las noticias de los periódicos, más o menos un día después de que ocurrían. Con la invención de las estaciones de radio recibías las noticias solo a los pocos minutos de que ocurrían. Cuando la radiodifusión surgió, fue una sensación. Había solo unas pocas estaciones, y ninguna que funcionara 24 horas al día los 7 días de la semana como las estaciones que tenemos hoy. Cuando algo era transmitido, frecuentemente la familia entera se reunía alrededor de la radio para escuchar -en esos tempranos días cada miembro de la familia tenía su audífono.

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Niño pequeño escuchando la radio, 1920-1930 (item custodiado por John Oxley Library, State Library of Queensland.)

Los radios fabricados eran escasos y caros, de modo que mucha gente comenzó a fabricarlos por sí misma. Fue un tremendo movimiento de hágalo-usted-mismo. Los fabricantes pronto proliferaron y en los años 1920 los fabricantes alemanes desarrollaron planes para construir radios asequibles, compartiendo los costos mediante la estandarización. Mucho se cree que el “Volksempfänger” VE 301 se desarrolló gracias al apoyo de Hitler, pero de hecho su planificación se remonta a mucho antes.

Después de la guerra el rol y uso del radio cambió. Se hicieron esfuerzos para desarrollar un dispositivo portátil de radio, lo cual pudo ser hecho tras la invención del transistor. Cuando llegó la TV, hizo a un lado a la radio como el lugar a cuyo alrededor la familia se reunía al atardecer. Escuchar la radio se convirtió en una actividad realizada junto con otra actividad más importante, como cocinar, planchar o conducir un coche. Ahí es donde la radio se mantiene hasta ahora – aunque bueno, no del todo. Con la radio por internet la humanidad ha roto las limitaciones de sólo poder escuchar emisoras que estuvieran al alcance de la propia antena. Era posible escuchar estaciones de radio alrededor del mundo a través de la onda corta, incluso desde los inicios de la época radial, pero aun así se necesitaba entender la tecnología involucrada. El dispositivo correcto, la forma y extensión correctas de la antena, las condiciones de propagación… Hoy día sólo tienes que mover un poco el aparato de radio en la red WLAN, y pasearte por la lista de estaciones para escuchar una estación nacional en el Medio Oeste, una estación de samba o bossa nova en Brasil o alguna de música tradicional en Mongolia. No necesitas saber cómo funciona, solo necesitas saber manipular tu dispositivo (dado que algunos menúes son tan complicados de entender que solo deseas que fueran tan sencillos y lógicos como el correcto colocado de una antena dipolar).

¿Cómo ayuda esto en el registro de nuestro radio? Bueno, si tienes en tu mente el desarrollo histórico, es más fácil ubicarlo y entender las huellas que buscas en ese radio.

Puedes ser capaz de seguir el curso de la historia de un artefacto doméstico común: mientras que pudo haber sido el centro de la vida familiar al comienzo, capas de grasa mezcladas con polvo pueden indicarte que ese fue el radio de la cocina, luego de que un nuevo y mejor modelo, o una TV, llegara a la familia. Huellas de vasos pueden indicar que era usado frecuentemente para colocar boca abajo los vasos de beber, indicándote que estaba en un lugar en la casa donde uno se siente tentado a hacerlo, ¿tal vez el dormitorio de un adolescente? Puedes encontrarte que alguien decidió envolverlo con papel decorado auto-adherente para darle una apariencia más fresca durante la década de 1970. O, al contrario, pueden encontrar restos del barniz original pues fue pintado encima de blanco para hacerlo combinar con la moderna sala de la casa. Puedes encontrarle huellas de restauraciones de cuando el modelo comenzó a ganar valor como pieza de colección. O tal vez está en increíble buena forma, luciendo tal y como salió de la fábrica, porque fue tenido en alta estima durante años.

Header of the category "What wiring do I chose to build?" of the popular German monthly journal "Radio Amateur" (taken from the issue 12/1928)

Los radios auto-fabricados eran comunes en los tempranos años de la radiodifusión, así como el conocimiento de la tecnología involucrada. El titular “¿Cuál cableado escojo para armar este radio?” es del popular periódico mensual alemán “Radio Aficionado” (tomado de su número 12/1928

Si le abres la tapa trasera puedes encontrarte con alteraciones del esquema original del cableado, hecha para escuchar frecuencias que no se preveía originalmente que fueran recibidas por esta radio. Tal vez solo porque el propietario original quiso recibir otra frecuencia permitida, pero también porque quiso escuchar estaciones “prohibidas” (emisoras extranjeras en tiempo de guerra, por ejemplo). Puedes asimismo encontrar alteraciones hechas para insertar un tipo de tubo diferente, porque el original no estaba ya disponible u otros eran más baratos.

Es tu responsabilidad como registrador la de ser capaz de leer esas huellas, pero asimismo actuar como un buen investigador. Los supuestos tienen que ser tenidos como lo que son, y pueden ser verificados consultándole al donante sobre lo que él o ella puedan recordar del objeto. Si tienes suerte, el radio tendrá sus documentos: la factura original, la licencia de uso o una foto de su orgulloso propietario. Esos documentos tienen que ser apropiadamente archivados y referenciados en la base de datos. Si tienes pistas adicionales y relatos del donante, tienen que ser documentados también.

El radio es una parte de la historia humana. Tal vez una pequeña parte, pero como custodios del patrimonio cultural somos responsables de mantener junta esa información importante.

¿¡Cuán profundo es tu registro?

Habiendo leído tanto, seguramente te sentirás abrumado por la información y las cosas posibles de registrar. Todas ellas parecen importantes, agregando contexto y significado a ese objeto tan especial y a la historia de los radios en general. Tus observaciones sobre este objeto pueden ser útiles, sin duda, para verificar o falsear las teorías de los historiadores.

The perfect way to store technological objects? Certainly not! (picture: Philip (flip) Kromer from Austin, TX)

¿La manera perfecta de almacenar objetos tecnológicos? ¡Ciertamente no! Pero aun es el modo en que mucha gente piensa que es el depósito de un museo de ciencia y tecnología. (foto: Philip [flip] Kromer from Austin, TX).

Pero en realidad no es mucho el tiempo que tenemos para dedicarlo a un solo objeto. Tenemos que decidir sobre qué registrar y sobre qué no. Especialmente, como registradores de museos de ciencia y tecnología frecuentemente llevamos una carga del pasado: por años, la costumbre de coleccionar objetos técnicos fue similar al modo de mantener un patio de basura: solamente los coleccionas y apilas en grandes salas industriales y sin documentación alguna. Diablos, sólo son productos industriales masivos; puedes documentarlos en algún momento futuro, ¿correcto? Bueno, todos sabemos que eso no era lo correcto, que perdíamos información por la falta de cuidados de nuestros ancestros. Así que parte de nuestro trabajo es investigar y dar a los objetos en nuestra colección su respaldo histórico.

Así que, tenemos que auto-limitarnos en el registro de cada objeto y hacer más por la colección total. En algún momento en el futuro vamos a escribir algo sobre cómo llevar a cabo un “triage” para proteger y documentar muchos objetos como sea posible, tanto como a la atención primaria.

TV storage gone wrong? Nope, we are back in the arts sphere: That's "idiot boxes" by Nam Jun Paik (picture: Artiii)

¿Salió mal el almacenaje de Televisores?. No, regresemos a la esfera artística: Es la “Sensory Overloaded” [Sobrecarga sensorial] de Nam Jun Paik (foto: Arti Sandhu)

Con cuánta profundidad iremos con eso de registrar un objeto, es una decisión que habremos de tomar caso por caso. Para la mayoría de las exposiciones o préstamos, la documentación básica de los datos técnicos, con sus medidas, y en la que se encuentre al menos una etiqueta básica es suficiente, junto con una estimación aproximada del tiempo de fabricación. Hay investigaciones especializadas y proyectos expositivos que necesitan una más completa documentación. Pero, de nuevo, es allí donde puedes utilizar los efectos sinérgicos. Esos proyectos pueden tener curadores especializados y científicos que proveen datos adicionales. O igual con los proyectos que estén fundamentados de un modo en que puedas invertir más tiempo en los detalles del registro.

En todo caso, el registro de objetos tecnológicos es la cuadratura del círculo. Cuando registras con mayor precisión, no pueden registrar muchos objetos. Si tu registro no es suficientemente preciso, puedes abarcar un mayor número de objetos  y generar una base de datos que es de todo menos útil. Mientras que “La ronda nocturna de Rembrandt van Rijn, 1642, óleo sobre tela” dice lo necesario y es suficiente, “Radio BRAUN, 1950-1959, madera” no dice casi nada. Por lo tanto, le toca al registrador encontrar un buen término medio entre ser demasiado detallista y ser demasiado común.

Angela Kipp, Bernd Kießling

 

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Bernd Kießling tiene el cargo de “Museólogo” en el TECHNOSEUM [Museo Estatal de Tecnología y del Trabajo) en Manheim, Alemania. Su área de trabajo puede compararse con la del registrador. Sus áreas de experiencia son las colecciones de radio, televisión, radio-comunicación, tecnología de computación, tecnología de oficina, fotografía y tecnología nuclear.

Traducción al español desde el inglés: Fernando Almarza Rísquez

 
Este post también se encuentra disponible en italiano, traducido por Silvia Telmon.

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Desde el estante – Notas sobre la limpieza de primavera

Una de las cosas más raras de este trabajo es que no puedes tocar los objetos con los que trabajas. En ninguna otra parte esto es más extrañamente evidente que cuando estamos limpiando la casa [sede de nuestra histórica colección]. Y es cuando venimos, armados con nuestra aspiradora de 1.400 dólares, guantes blancos, trapos para el polvo especiales tratados electrostáticamente y hechos sin componentes artificiales, con cepillos para el polvo hechos de crin de caballo, con nuestros grandes manteles de muselina lavados sin blanqueador ni suavizante, colorante o perfume, y con nuestras esponjosas toallas y paños blancos. Síp, ¡este humilde paño de tela es una de las principales armas en el arsenal del conservador-preservador!

springcleaningDe modo que traemos todo esto a la casa y lo arrastramos por las escaleras –ay, tan estrechas, con esa barandilla que pareciera estar especialmente diseñada para enganchar las mangueras de la aspiradora- y lo alistamos todo. El único problema es… que no hay lugar para disponerlo todo. Excepto el suelo y el alféizar de las ventanas. No puedes poner la brocha para el polvo sobre el aparador, no puedes colocar los accesorios de la aspiradora en el baúl, no puedes sentarte en ninguna de las sillas cuando te sientas cansado. ¿Alguna vez intentaste armar una aspiradora con los guantes puestos? ¿Alguna vez intentaste pasar la aspiradora en una casa que tiene exactamente sólo dos tomacorrientes?, ¿o intentaste aspirar en una casa en la que no puedes tocar el mobiliario con ninguno de los accesorios de la aspiradora, ni con tus manos desnudas?, ¿o cuando para llegar hasta detrás o debajo de un mueble grande debes contar con dos personas más que lleven guantes para levantarlo y moverlo, para que no quede rasguñado el piso?

Luego está el polvo. En la casa, cuando todo está suave y brillante, solo aplicas el espray en tu trapo y frotas la madera y queda reluciente. En una casa como la Casa Hez [Casa de Hezequiah Alexander House], toda la madera es más vieja que tu tátara abuela; tiene grietas, virutas y astillas, y acabados desiguales. Si se le pasa un trapo sobre el polvo, terminas cubierto con trozos e hilachas de sus telas. Tienes que utilizar una brocha para el polvo, y extraerlo con la aspiradora. Incluso, no se permite rociar nada sobre ella, por lo tanto allí los paños de polvo son un lujo. Y ni hablar de los paños y manteles… Luego, a menudo hay que mover un artefacto para desempolvar el mueble sobre el que está colocado. Tienes que recordar que si el objeto tiene un borde, no se puede asir por él, y si tiene un mango, tampoco no se puede asir por él; y si está hecho de vidrio o cerámica no puedes usar guantes; y si no es de vidrio o cerámica tienes que usar guantes; y cuando al fin te acuerdas de lo que está y no está permitido hacer, siete capas más de polvo se han acumulado sobre esos objetos.

Pienso que lo más difícil de recordar es lo de no colocar nada sobre las camas. La mayoría de los cubrecamas y muchos de los manteles son tejidos históricos, por lo que no se puede poner sobre ellos ninguna cosa afilada o rugosa, como las que hayan sido tomadas de un estante de la habitación de los chicos, a menos que se tome la precaución de poner antes una almohadilla gruesa de muselina sobre la cama. La otra cosa con la que tengo problemas para recordar es la de no apoyarse sobre ningún mueble. Es algo automático colocar un brazo en el tocador para apoyarte cuando estás tratando de alcanzar el tomacorriente que está justo detrás de él, o apoyarte contra una cama para alcanzar el lado más lejano para arreglarle su lencería. Bueno, déjame decirte que si te apoyas en una de esas camas, ¡éstas se irán inclinando hasta que tú y ellas queden en el suelo! De modo que, así como ves a tu criada sacudiendo tu casa y ordenando todas tus pequeñas indiscreciones, ten piedad de tu pobre personal y de tus asistentes para las colecciones cuando hagas esa limpieza y trates de encontrar la manera de no poner las manos en las mismas cosas que se deben limpiar… luego de que cientos de niños, que no son los tuyos propios, hayan pasado por allí…

Bueno, tengo trabajo por actualizar en la base de datos. ¡Ta ta… por ahora!

Shanti
Anne

Traducción desde el inglés al español: Fernando Almarza Rísquez

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Desde el estante – Un día en la vida de un gerente de colecciones

Tal y como descubrí recientemente, nosotros los registradores, gerentes de colecciones y curadores de colecciones somos una extraña raza de animales raramente vistos. Como sabemos, gracias a Discovery Channel, no hay nada más interesante que avistar animales raros en su hábitat natural. Estoy realmente contenta de que mi colega Anne T. Lane comenzara una serie acerca del trabajo en el departamento de colecciones. Así que, si ud. sigue esta serie, la próxima vez que sus hijos les digan “Mami, ¿qué hace un gerente de colecciones?” pueda darles respuestas más inteligentes que “Bueno, un gerente de colecciones gerencia colecciones”.

La vida allí atrás es diferente. No hay ventanas, porque la luz va en detrimento de los objetos del museo. Tenemos nuestro propio e independiente sistema de control de clima, porque el calor y la elevada humedad dañan a esos objetos. También lo hace la humedad muy baja. Así que si ud. nos ve parpadeando como una lechuza ante una fuerte luz y usando mangas largas durante una ola de calor de 90 grados, usted sabrá de dónde venimos.

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Así que, ¿les gustaría escuchar sobre un día típico en la vida de una persona que trabaja con las colecciones? Lo siento, pues no hay tal cosa. Estoy diseñando una base para almacenar una máscara de gas de la Segunda Guerra Mundial. He estado haciéndolo por cerca de dos semanas. Tengo que trabajar en ello, ay, tal vez por 10 minutos cada vez, entre el etiquetado de la colección de ganchitos para el cabello, embalar en mantos y cajas libres de ácido algunos trajes de mujer de la era Victoriana, actualizar la base de datos de la colección, hacer reportes de condición física a la exposición de grabados de las escaleras del vestíbulo, visitar a un potencial donante en su casa para supervisar una colección de prendas de vestir de bebé de la Primera Guerra Mundial, pedir una cotización por el enmarcado de algunos carteles, actualizar la base de datos, supervisar la labor de los voluntarios en el ingreso de datos de nuestras antiguas fichas del catálogo, limpiar la Casa de Ezequías Alexander, lavar los guantes que utilizamos para manipular los objetos de las colecciones (detergente suave, enjuagar dos veces, sin ponerle suavizante, y no dejar que el gato duerma en la bolsa), actualizar la base de datos, organizar los nuevos envoltorios y cajas para la colección de tarjetas postales, asistir a las reuniones de planificación, hacer en casa las tareas de esas reuniones de planificación, fotografiar una chaqueta y un bolso de cuentas, alisar al vapor las arrugas de una colcha, discutir con Kris el calendario de exposiciones de los próximos tres años, ay, ¿mencioné lo de actualizar la base de datos de las colecciones?

No es un trabajo aburrido. Tienes que trabajar con otra gente, y dependiendo de tu formación, entrenamiento y hábitos adquiridos, trabajas de forma estable y rutinaria durante horas, en asuntos que no siempre te exigen una absoluta concentración; tendrás que “hacer la comadreja”. Tienes la oportunidad de ser creativo, de construir cosas, de manejar cosas interesantes, de hacer investigación, de resolver problemas; aprendes cosas nuevas cada día, trabajas con gente y compañeros de trabajo con mentalidad como la tuya, sean internos o voluntarios. Ah, ¿mencioné… upa, párrafo equivocado. Tienes que ser preciso y detallista al extremo, organizado pero asimismo muy flexible. Y no tienes permitido comer tu almuerzo en tu mesa. Nunca.

Estaré escribiendo aquí acerca de las cosas, viejas y nuevas, que habitan en las estanterías o que reposan en las cajas en un museo. Y sobre algunos de los procesos y procedimientos para su cuidado. Mucha gente no tiene idea de lo que sucede tras las puertas cerradas de un departamento de colecciones. Me encontrarás tratando de elaborar un dispositivo de almacenaje para esta pobre máscara de gas, o bien en la actualización de la base de datos de las colecciones.

Shanti
Anne

Text: Anne T. Lane

Traducción desde el inglés al español: Fernando Almarza Rísquez

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¡Un partido de pelota para el Registrador!

Cuando piensas acerca del trabajo del registrador, la mayoría de las veces yo apuesto a que crees que se trata de bellas artes, hallazgos arqueológicos o fósiles. Las colecciones y museos deportivos son menos conocidos. Pero, ey, ¿deportes y museos? Eso me suena como un partido de ganar-ganar. Me placía conocer a Antony Aristovolou, quien había trabajado para varias colecciones deportivas. El rol del registrador parece ser siempre el mismo: objetos diversos, catálogo, base de datos, almacén. Sin muchas sorpresas, solo cumples con las reglas. Pero lo que sucedió con Antony fue como esperar una cancha de grama y encontrar una de arcilla. Es como tener la expectativa de una carrera de 100 metros y descubrir justo ese día que se trata de una carrera de las denominadas Ironman, y que debes hacerla con las chancletas puestas.

tennisMi trabajo con el Museo del Club de Cricket y la reubicación del Museo Nacional de Deportes, su registro y su nuevo local, llegaban a su fin, y yo ya había asegurado un nuevo empleo con el Centro de Investigación de Gestión de Ocio [CLMR, por sus siglas en inglés] de la Universidad Deakin en Diciembre de 2006. Me habían dicho que para Enero de 2007 [la organización del] Tennis Australia (TA) tenía una colección patrimonial que necesitaba ser reubicada y registrada. El paquete completo. A estas alturas, no me dijeron que no se había realizado ningún trabajo inicial (por ejemplo, instalaciones externas, software de gestión de contenidos, estanterías, etc.). ¡Demonios, y el contrato entre la Universidad y el Tennis Australia no se había formalizado aun! Así que ahí estaba yo, orgulloso de mí mismo, pensando que había terminado el trabajo anterior, y que iba a disfrutar de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y con un nuevo empleo en ciernes. ¡Cuán equivocado estaba!

Las cosas arrancaron con lentitud en Marzo de 2007, cuando me llevaron a las instalaciones donde guardaban el container en el que trajeron la colección. Básicamente, toda la colección estaba en ese depósito –traída directamente desde California, EEUU. Era la colección particular de un expatriado alemán de nombre Rolf Jaeger, quien la exhibió en un museo privado de California. Había sido traída por el entonces Presidente del TA, el Sr. Geoff Pollard, con la esperanza de estimular la formación de la colección del TA, en un nuevo museo ubicado en Melbourne Park. Esta colección de Jaeger estaba destinada a complementar la de artefactos históricos que se mantenía en las oficinas y almacenes del Melbourne Park. Australia era el único país del Grand Slam que no tenía un museo sobre ello. Todos los objetos fueron embalados en el container, y de inmediato me di cuenta que había algunas faltantes. Yo estaba boquiabierto, sin haber comido nada (estaba hambriento por mi falta de dinero en ese entonces). De todos modos, mi trabajo no era hacer solamente todo lo ya referido, sino que tenía que dar con un depósito para almacenaje, equipo de computación, software de imágenes y de gestión de contenidos, equipo fotográfico, asesoría en seguridad, estanterías, etc.

Tenía hecho todo eso, y resuelto lo del contenedor, y en el curso de pocos meses lentamente fui poniendo todo en orden. El dinero se hizo escaso al poco tiempo – tenía lo que necesitaba, computadora, software de gestión de las colecciones y equipo fotográfico, pero no había resuelto aun lo referido a la reubicación de los materiales (cajas libres de ácido, etc.) y las estanterías (tenía algo, pero no lo suficiente para instalar satisfactoriamente todos los ítems en forma segura). Muchos de los objetos –en particular los cientos de raquetas- los tenía en grandes contenedores de acrílico (con envoltorios transparentes por encima venidos dentro del contenedor), cada uno sobre paletas de madera. :-/

Sin embargo, todo estaba etiquetado, registrado, catalogado (con el software de gestión de colecciones Vernon), con ubicaciones asignadas, envueltas con plástico transparente por encima (la mejor de mis habilidades). Hice reportes de daños para los objetos que se dañaron dentro del contenedor (o, en uno de los casos, y esto entre tú y yo- destruidos), y eso fue todo. Ah, no, no del todo. También tuve que entenderme (y sin saberlo cuando lo comencé) con el exceso de mobiliario, que no pertenecía ni a la colección del TA y el equipo del Abierto de Australia. Eso ocupó un enorme espacio en el almacén, y meses de reacomodo de todos los objetos para condensar y maximizar el espacio para la colección, Y, arreglarlo de modo que el polvo y suciedad que traían impactara lo menos posible sobre la colección.

Bueno, esto es –al menos lo que recuerdo al momento de escribirlo. No sé que habrá ocurrido con la mayoría de los objetos de esa colección desde que finalicé este proyecto en Abril de 2009, pero hace cerca de un año vi que algunos de esos objetos con los que trabajé habían sido prestados al Club de Tenis Kooyonh (la antigua sede del Abierto de Australia), y fue bueno verlo. ¡Al menos algunas de esas gemas con las que trabajé estaban teniendo su oportunidad de ser mostradas! 🙂

Texto: Antony Aristovoulou.

Traducción del inglés al español: Fernando Almarza Rísquez

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De puertos y puertas

Como registradores, estamos familiarizados con los estándares, políticas y normas. Recientemente, tropecé con un pasaje del estándar de Normativa Industrial Alemana (NIA, siglas en español) 15946:2011 referida a los procedimientos de embalaje y transporte de patrimonios culturales; éste recomienda que las dimensiones externas de una caja deben ser más pequeñas que las del punto más angosto, la cual debe permanecer en diagonal durante su transporte. Y que los pequeños objetos deberían ser embalados juntos si tienen el mismo destino (puede leerse este pasaje en 5.2.1 “Principios generales”). Mi primera reacción fue un rotundo:

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“¡No me digas!” 

Más tarde, mi colega Anne T. Lane me informó que eso puede sonar como una orden dada por el Capitán Obvio, pero es de hecho algo muy sabio:

Ya que en el puerto de carga de nuestro museo universitario es imposible que un camión grande acceda, frecuentemente utilizamos el muelle vecino, perteneciente al departamento de teatro, cuando un camión de remolque grande tiene que cargar o descargar un envío. Esto significa que tenemos que arrastrar nuestras cajas a través de la galería y por una serie de pasillos y puertas.

Kevin, uno de nuestros preparadores de embalaje y conservación, estaba maniobrando para sacar una caja del museo a través de la puerta doble, pero dicha caja se atascaba. Fui en su ayuda, y vi que estaba tan incrustada que tuve que bajar las manillas para abrir y cerrar las puertas, alternadamente, en sus lados interno y externo. La caja era del tipo estándar, de madera contrachapada, con un marco externo que la dividía en dos paneles. Como la caja debía rozar las manillas de empuje de las puertas, esto hizo que se rompieran las junturas de su marco, de modo que tuve que ir bajando y subiendo las manillas hasta que finalmente la caja pasó. Como mis brazos no eran suficientemente largos para llegar hasta el otro lado de las puertas, tuvimos que mantener la caja suspendida en el ángulo justo necesario para mantener abajo una de las manillas, mientras iba por la otra para subirla. Si la caja hubiera sido 1/2 pulgada más grande, hubiéramos tenido que darla la vuelta por fuera a todo el edificio.
Un día de lo más divertido.

Texto: Anne T. Lane, traducción al español desde el inglés: Fernando Almarza Rísquez

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¡Hola registradores del mundo!

march13

 

El 2 de enero arrancamos con esta rara idea: Una plataforma que conectara a los registradores alrededor del mundo. Ahora, tres meses después es tiempo de una primera revisión. Bien, ¿qué dice el mapa?

Vemos de dónde provienen los visitantes del Registrador Trek en Marzo de 2013:

Norteamérica: 1165
Europa: 426
Suramérica: 94
Oceanía: 84
Mesoamérica (incluyendo México): 18
Asia: 7
África: 3

Suponemos que eso significa estar llegando a registradores en todo el mundo, y que podemos fácilmente detectar las áreas en las que el registrador es una especie conocida, y las áreas donde aún es una profesión escasa.

Cuando miramos a los visitantes en general, del 2 de enero al 29 de marzo, y nos encontramos con 9.576, y con 4.453 como visita única, pensamos que… bueno… ¿cómo podríamos decirlo mejor?

¡Rugimos!

 
 
Por otra parte, esperamos que continúen enviándonos sus grandiosos relatos sobre vuestro trabajo diario, o sobre cómo se convirtieron en registradores, o bien que escriban buenos artículos sobre nuestra profesión, que podamos publicar y traducir (enviar a story@museumsprojekte.de).

Agradecemos a todo aquel que esté dispuesto a traducir algo a algún nuevo idioma. Solo envíennos sus comentarios si desean unirse a nuestro equipo.

Angela y Fernando

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Cómo llegué a ser registrador de museo III

Noticia de última hora; periodista descubre que es una registradora

Tracey Berg-Fulton

GUAlumniProfileKRecuerdo con total claridad el día en que me decidí a trabajar en un museo. Estaba sentada en un banco en el Ulster Museum en Belsfast, Irlanda del Norte, y acababa de finalizar unas entrevistas para un reportaje de prensa que estaba escribiendo. Como de costumbre, era un día gris y lluvioso, y me refugié en el museo.

Allí sentada, pensaba acerca de lo que yo había hecho –periodismo- y me preguntaba a mí misma si realmente podía mantenerme en eso durante treinta años.

La respuesta fue clara, contundente, y me arrugaba el corazón: no.  Habiendo yo incurrido en una deuda de miles de dólares para mi educación, y llegada a este punto, ¿qué demonios iba a hacer ahora?

Y entonces miré a mi alrededor.

Esto, esto es lo que quiero hacer. Yo siempre había amado la historia, el arte, las bibliotecas y los museos, así que ¿por qué no hacer de mi vida esto, oficialmente?

Yo había presentado mi inscripción en el programa de postgrado en historia del arte de la Universidad de Glasgow, más bien como un antojo, pensando que sería rechazada de plano por mi carencia de títulos universitarios británicos, pues mis licenciaturas en fotografía y periodismo solo estaban tangencialmente relacionadas con eso. Quedé muy sorprendida al ser aceptada para comenzar en otoño de 2007.

En Glasgow, me metí de cabeza en la investigación y la escritura, y aproveché la oportunidad para hacer prácticas profesionales con un conservador de vitrales en los Museos de Glasgow. Nuestro trabajo se enfocaba en el inventario de vitrales, y durante ese proceso aprendí acerca de los diversos roles ejercidos en un museo. No podía estar el tiempo suficiente con los objetos ni pasar mucho tiempo en las bóvedas, aunque descubrí luego que la persona que tiene más contacto con la mayoría de los materiales era, desde luego, el registrador.

Mi carrera estaba hecha. Famosas palabras finales, ¿no?

Me gradué en Diciembre de 2008, y regresé a mi ciudad natal en Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos. Había escuchado sobre la recesión en los EEUU, pero mientras me encontraba en Escocia no había entendido completamente su impacto. Me presenté a solicitar empleo en todos los museos que pude, y luego en negocios relacionados; posteriormente en cualquier trabajo en general. Y nada.

Finalmente, un contacto me presentó a otro, quien me ayudó a apuntarme en el rol de voluntaria en el Carnegie Museums of Pittsburgh. Habiendo yo tenido empleo desde los 14 años, me sentía aliviada de estar trabajando, incluso sin paga. También comencé como voluntaria en un pequeño museo comunitario, creando el inventario de sus colecciones.

Luego, en abril de 2009, tuve un accidente mientras corría, dejándome la cadera rota y temporalmente incapacitada para caminar, sentarme, conducir, trabajar o hacer cualquier cosa, salvo estar en cama. Perdí seis meses de mi vida en mi recuperación.

Luego de recuperarme, regresé a mi voluntariado en el Carnegie, y fui cambiada de cargo luego de una exitosa solicitud de mi parte, a un puesto de medio tiempo como fotógrafo de la colección. No era exactamente un trabajo de registrador, pero aun así interactuaba con muchos objetos. Disfruté mi trabajo, pero mantuve mis esperanzas hacia la apertura de un cargo de registrador, mientras presentaba solicitudes en todo el país para otras oportunidades que se abrieran.

375_513434167185_2390_nUna de esas solicitudes tuvo éxito –y partí para asumir el puesto de registrador asistente en Oklahoma en 2010. Fue una maravillosa experiencia de aprendizaje, pero la situación económica exigía que yo trabajara en Oklahoma mientras que mi esposo permanecía en Pennsylvania. Luego vino una serie de problemas de salud en mi familia, y una imperiosa necesidad de regresar. Dejé mi cargo, quedándome sin empleo, para regresar a casa.

Regresar a Pittsburgh me reconfortó, pues estaba en casa con mi familia, pero la situación de desempleo era terrible. Volví al trabajo de vendedor minorista de artículos de montañismo, con un distribuidor al aire libre mientras yo resolvía a dónde iba a ir después.

Un día me pregunté por qué no trabajar como registradora por contrato. Si no hay empleo, ¿por qué no crearme uno? Descubrí que uno de los beneficios de vivir en una ciudad mediana era que no había mucha gente haciendo trabajos por contrato (¡tal vez ya habían sido todos ocupados!).

Busqué un asesor del Comité de Registradores de la Alianza Americana de Museos, y comencé a difundir entre todos que yo estaba trabajando como independiente. Entonces, introduje mis documentos para constituirme como representante de ventas en una empresa o sociedad de responsabilidad limitada (SRL). Obtuve una respuesta sorprendentemente intensa por parte de la comunidad de Pittsburgh; yo ya estaba sobre la marcha.

Los contratos me vinieron realmente bien –yo quería ser registradora, pero en realidad mi título era más bien el de Contratista para labores técnicas en general (o “arregladora”). Me encantaba resolver problemas peculiares de mis clientes; de todo, desde pensar en cómo enviar una fotografía de un lado a otro del país durante la noche hasta reemplazar la manilla del excusado (consejo: gire la tuerca plástica en el sentido opuesto al de todas las otras tuercas que usted haya apretado antes). Fue una perfecta mezcla de arte, historia, carpintería, herramientas eléctricas, y diplomacia. Me hice mi propio horario y tuve que escoger mis proyectos, lo cual fue una bendición, especialmente cuando a un miembro de familia le fue diagnosticado cáncer.

Pero me faltaba algo. Si bien mi perro era un excelente escucha, él no tenía mucho de conversador, y yo desesperadamente echaba de menos tener colegas. Extrañaba tener una colección que conociera hasta en sus más pequeños detalles. Extrañaba una sede que yo conociera como a un viejo amigo. Extrañaba un horario más o menos regular… Lo que nadie te dice acerca del “trabajo flexible” y de trabajar desde casa es que en realidad trabajas 24 horas al día, respondiendo e-mails, facturando, calculando impuestos, trabajándole a clientes actuales, manteniéndonos actualizados en el mejor modo de hacer las cosas, estar en contacto con la gente, etc.

Y así hasta el día de hoy. Ya tengo un mes en mi empleo de tiempo completo como registradora y miembro del equipo del August Wilson Center for African American Culture. Somos una institución joven, y es estimulante estar en capacidad de establecer políticas, resolver desafíos, y abrir nuevos caminos cuando sea necesario. Estoy feliz de trabajar en una organización que cumple una importante función cultural en nuestra ciudad, y mi trabajo es increíblemente gratificante.

Ha sido un largo y tortuoso camino para llegar a este punto, pero he visto cosas asombrosas a lo largo de él. He tenido el placer de conocer y aprender de muchos de mis colegas en conferencias, junto a una taza de café, y a través de la lista de correos del Comité de Registradores de la Alianza Americana de Museos (CR-AAM). También tengo el placer de servir como Presidenta del Comité del sitio web del CR-AAM.

Cada día aprendo y hago algo bueno. Cada día veo los más asombrosos e íntimos objetos de la civilización –desde vestidos de bautizo hasta almohadillas de portero de hockey. Me satisface mi amor por esas cosas brillantes. Y tengo que rascarme la comezón tecnológica (y aun espero por un diseño de sitio web adaptable a diferentes formatos móviles a partir de una base de datos amigable (¡oigan, desarrolladores!). ¿Qué podría ser mejor?

Mirando al futuro, espero continuar creciendo en mi profesión, y espero estar más involucrada en el amplio mundo de los museos, y participar activamente en traer a los museos a una experiencia de visitación propia del siglo 21.

Texto: Tracey Berg-Fulton 

Traducido del inglés al español: Fernando Almarza Rísquez

 

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