Archive for Fernando

Los utensilios del registrador

springcleaningUn registrador necesita una gran cantidad de materiales con los cuales trabajar. Esto puede variar de un tipo de museo a otro y de la conformación de un equipo a otro. En 2013 una lluvia de ideas entre registradores del Comité de Registradores de la lista de correos de la Alianza Americana de Museos (RC-AAM, por sus siglas en inglés) reunió en una lista las herramientas y suministros que cubren las necesidades de los registradores en muchas de sus tareas. El blog Registrador Trek (sus autores y traductores) dio una mirada a esta lista y agregó algunos items más. Luego de finalizar nuestra lluvia de ideas les llevamos a ustedes, nuestros lectores, esta lista. Siéntanse libres de agregar en la sección de Comentarios aquello que haga falta, pues nosotros actualizaremos la lista cada cierto tiempo.

 

Configuración de los trabajos:

Caja de utensilios ligera
Cámara de fotografías
Linterna LED
Baterías extra
Notebook pequeña o Tablet PC
¡Un buen software de computación! Normalmente no pensamos en el software como un “utensilio”, pero sin éste, la catalogación sería impráctica, y sería imposible disponer de un catálogo para consulta de otros.
Bandeja plástica o tablero para apoyar la Notebook / Tablet o el papel
Carrito

 

Utensilios de uso personal:

Delantal (o bata de laboratorio)
Guantes de nitrilo
Guantes de algodón
Mascarilla para el polvo
Chaleco de pescador (con múltiples bolsillos)
Optivisor (2x)

 

Herramientas:

Equipo para Inspecciones (Telescópico, incluyendo sensor magnético, mini-linterna LED, pinza, espejo LEXan lupa)
Sacapuntas
Aguja fina de coser
Aguja curva
Calibrador
Cinta métrica de tela
Cinta métrica de metal
Brocha anti-estática
Brochas para pintar (3 tallas)
Cepillo para el polvo (pequeño)
Cepillo para el polvo (Mediano)
Hisopos de algodón
Pinzas (juego básico de 5 piezas)
Plegadora o dobladora
Cuchilla X-Acto
Tijeras para tela
Tijeras para bordador
Tijeras multiuso
Regla en escala para fotografías (juego de 2)
Multiherramienta
Cuchilla retractable
Base pequeña para cortar auto-regenerable
Regla de acero con dorso de corcho

 

Suministros consumibles:

Borrador blanco de vinilo
Lápices 2H (caja de 12)
Lápiz blanco All-Stabilo
Lápiz negro All-Stabilo
Etiquetas de Tyvek (2 x 3 pulgadas)
Etiquetas para utensilios libres de ácido (1.5 x 3.5 pulgadas)
Pliego de polyester entrelazado Reemay
Cinta de sargo (1/2 pulgada) de 33 metros
Algodón blanco mercerizado e hilo negro de algodón
Bolitas de algodón
Hojillas para cuchilla X-Acto
Bata base B-72 (Fluida)
Botella para enjuagar (para disoluciones en H2O)
Metil-celulosa (1.5 onza) (algunas personas prefieren otros adhesivos)
Tarro para especímenes (compuesto de metil-celulosa)
Bolsas plásticas
Gancho y bucle de fijación marca Velcro, no adhesivo (se puede cortar a la medida)

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Registrando mobiliario y electrodomésticos: el arte contemporáneo (vídeo-esculturas, multimedia, instalaciones)

Con un poco de humor de registrador, y como risueña pero seria pre-hipótesis de trabajo, diríamos que registrar algunas propuestas de arte contemporáneo implica lidiar con electrodomésticos y mobiliarios. Pero en realidad el talento del artista los ha organizado bajo una estética alternativa que trascienden las búsquedas de originalidad y delectación del arte moderno, y las inserta en otras dinámicas de sensibilidad, comunicación y sentidos.

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Instalación de artista sobre la comunicación en la pareja (Museo de la Comunicación, Berlin). (foto: dalbera from Paris).

Entonces, reformulemos la hipótesis: estas propuestas son mucho más que mobiliarios y electrodomésticos. Ergo, registrar estas obras es mucho más que registrar mobiliario y electrodomésticos, pues tienen otras implicaciones para el registro, la curaduría y la conservación una vez que ingresan a la colección de un museo, y ponen a esos profesionales ante nuevos desafíos. El registrador de las colecciones está muy vinculado con la conservación y la curaduría.

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Jean-Louis Boissier. Globus oculi, instalación vídeo-interactiva, 1992-1993.

Pipiloti Rist

Pipilotti Rist. “Himalaya Goldsteins Stube, (Himalaya Goldstein’s Living Room”, 1999
Instalación de audio-vídeo compuesta de 13 vídeoproyectores, 11 reproductores, silla anaranjada, lámpara de mesa, repisa lateral, silla, mesa y bar (todas hechas con reproductores), lámparas, papel tapiz montado sobre madera, sistema de audio y 4 altoparlantes. (Instalación en la Kunsthalle Zürich, Zurich. foto: Alexander Tröhler)
Esta obra hace las delicias del registrador…

Una mirada muy puntual. ¿Qué es arte contemporáneo?

Hay obras de arte histórica y estilísticamente clasificadas como “arte contemporáneo”, y dentro de éstas, las instalaciones, vídeo-esculturas, multimedia, intervenciones de espacios, arte efímero y performances. Se definen por su época de creación (a partir de los pasados años 60) y por otro discurso, comunicación, (re)significación, espacialidad, contexto, distinto al del arte moderno, y rompen códigos estéticos previos. El arte moderno tiene implicaciones particulares, pero el arte contemporáneo tiene más implicaciones técnicas y tecnológicas, estéticas, conceptuales y de significación: se registra como objeto y como contexto ampliados.

El registrador requiere criterios adicionales para un apropiado registro, catalogación, documentación y control de este arte, cuando es parte de la colección de un museo. Para obras de arte como éstas, el concepto clásico de “datos técnicos” es limitado. El arte contemporáneo tiene adicionales aspectos que deben detectarse e incorporarse en ampliados campos de información registral: etiquetas (tags) y terminologías o vocablos controlados y “no-controlados”, taxonomías y folcsonomías, referencias conceptuales, indicaciones y aspiraciones de los artistas, informes de medición con recursos tecnológicos avanzados, requerimientos específicos de almacenaje e instalación, etc. Estos criterios adicionales permiten una mejor cobertura de la dimensión material, de sus datos técnicos ampliados, y de la dimensión abstracta de sus significaciones potenciales. Se han publicado manuales para el registro de estos bienes: en Latinoamérica el editado por el DIBAM de Chile y por el Ministerio de Cultura de Colombia; en Canadá por instituciones como el Canadian Heritage Information Network (CHIN); y en España por la Dirección Estatal de Museos, entre otros.

Un registrador para arte contemporáneo

Desde hace años yo planteo al registrador de colecciones como un registrador pre-curador y re-potenciado. Éste es el profesional que lleva archivos en papel y digitales, que dejan de ser registros mecanografiados de búsqueda lineal de información textual para dar lugar a registros computarizados, que permiten la búsqueda no-lineal de información hipertextual. Este registrador registra los datos técnicos de los objetos, y piensa sobre ellos con criterios adecuados, y a los datos técnicos les incorpora los referidos aspectos informativos ampliados, más ciertos niveles de significación, relación y contextualización. Esta amplitud registral se requiere porque esos objetos registrados son creaciones culturales, y estos elementos de significación-relación son también parte de los datos técnicos de un registro ampliado. Así trabaja un registrador pre-curador y re-potenciado, y se relaciona más activamente con la curaduría sin sustituir o invadir otros espacios, pero abriendo más el suyo propio en el museo. Esto es un importante adelanto que aparta al registrador de ser solo un escribidor y tenedor de informaciones técnicas, pues le estimula a ejercer más capacidades y criterios. En algunos textos “clásicos” sobre el registro se perciben diferencias con las funciones del Registrador en un museo de arte hace veinte años: en el último párrafo de un texto original en español de Concha Vela titulado “El Departamento de registro del MoMA”, escrito en los años 1980, se estipula que “el Registrador debe atender a los aspectos físicos de las obras de arte, y no a los aspectos estéticos”. ¡Pero cuidado!, en el arte contemporáneo los aspectos estéticos no refieren simplemente a lo “bello”; también refieren a los lenguajes del arte, sus códigos, sus significaciones, sus sentidos. Lo material y lo abstracto resultan indisolubles acá.

"bfgf" de Nam Jun Paik (foto: Patrick Denker)

“bfgf” de Nam June Paik. ¡Imagina registrar todos y cada uno de esos televisores! (foto: Patrick Denker)

El registrador pre-curador registra objetos de arte, sus sentidos y estética, como parte de los datos técnicos ampliados. Y para el arte contemporáneo, registra eso más los televisores, computadoras, reproductores, sillas y mesas que componen algunas veces este tipo de instalaciones o ambientaciones y sus contextos. Pero el registrador no debe registrar solamente esos componentes materiales y técnicos de una obra de arte contemporáneo. Al registrar obras de arte contemporáneas (no en el sentido de “bellas artes”) tenemos que registrar objetos “no-nacidos como artísticos”. También debemos registrar arte puramente virtual (o born-digital), no material, que “no existe” si no hay un computador, un software y un monitor que lo reproduzca.

Entonces, ¿cómo y qué registraremos?

En la edición del Premio Turner de 2010, los críticos de arte y artistas en el Reino Unido galardonaron a Susan Philipsz. La obra premiada consiste en un vídeo en el que ella canta canciones tradicionales escocesas, en tres tomas, cada una bajo un puente diferente de la ciudad de Londres. Se pueden ver este vídeo, Songs of the city, en Youtube. El vídeo es propiedad de la Tate Gallery de Londres.

Ahora, si a nuestra oficina de registro llega esa misma obra, ¿cómo procedemos y qué registraremos?: ¿un vídeo?, ¿una grabación musical?, ¿una instalación?, ¿un arte efímero o virtual?, ¿un paisaje de los puentes de la ciudad, o del río Támesis?, ¿cuál será su “imagen” como obra, una sola o todos los cuadros o fotogramas?, ¿cuáles son los requisitos técnicos para su reproducción?, ¿tiene dimensiones físicas y éstas deben incluir su espacio tridimensional de ”instalación”?, ¿la obra “incluye” un reproductor de DVD, un monitor o un CD? Y, ¿cómo será la planilla o formato para registrar esa obra de arte?, ¿bajo qué rubro o categoría la colocaremos en nuestro catálogo de registro?, ¿qué tipo de campos de información contemplará?, ¿qué tipo de referencias conceptuales o tags tendrá?, ¿es que es una obra de arte solamente cuando está siendo reproducida? ¡Hipótesis, por favor!

Distinta, pero con adicionales implicaciones, es la instalación (que no está conformada por televisores, computadoras, cables, monitores) de Joseph Beuys: El fin del siglo XX, de 1982-83, expuesta en la Hamburger Bahnhof de Berlin.

(picture: Velvet)

Beuys: El fin del siglo XX (foto: Velvet)

Revisemos el concepto de Instalación (de arte contemporáneo). Wikipedia dice: “Una instalación artística es un género de arte contemporáneo que comenzó a tomar un fuerte impulso a partir de la década de 1970. Las instalaciones incorporan cualquier medio para crear una experiencia visceral o conceptual en un ambiente determinado. Los artistas de instalaciones por lo general utilizan directamente el espacio de las galerías de arte”. Puede incluir cualquier medio, desde materiales naturales hasta los medios de comunicación como vídeo, sonido, computadoras. Algunas instalaciones son sitios específicos de arte: sólo existen en el espacio para el que son creadas. Las Instalaciones muestran características que deben ser abordadas como una nueva problematización para el conservador-restaurador, el curador, y por supuesto para el registrador: nos muestran un choque con maneras de proceder para el arte moderno, antiguo o tradicional. Y también nos muestran la necesidad de actualizar nuestros criterios como registradores de colecciones.

Hagamos referencia también puntual a la video-escultura, multimedia, arte efímero, a las instalaciones, el arte conceptual… Debemos ser registradores pre-curadores, que llevamos organizadamente papeleos sobre objetos materiales que cuando se combinan producen un tipo de arte, y que también pensamos sobre ellos como objetos culturales-estéticos para registrar sus sentidos, estéticas, procesos de comunicación y contextos que se generan a partir de esos objetos organizados según el sentido dado por el artista (eso es lo que los convierte en arte). Para hacer eso profesionalmente debemos contar con criterios actualizados, pues sin ellos simplemente haremos “una lista” de materiales electrodomésticos y mobiliario.

Vieja iglesia. Pared de pan. Instalación de arte efímero

Vieja iglesia, Amsterdam. Pared de pan. Instalación de arte efímero (foto: Becky Houtman)

Para las manifestaciones de arte multimedia (también denominado media art o medios mixtos), hay un sitio en inglés indispensable: el Canadian Heritage Information Network (CHIN), que entre sus materiales tiene uno titulado “Media Art and Museums: guidelines and case studies”, en el que desarrolla una definición de este arte y su documentación, conservación y casos de estudio. Entren también en http://www.pro.rcip-chin.gc.ca/gestion_collections-collections_management/docam/module_1-module_1-eng.jsp. Es delgada la línea divisoria entre algunas manifestaciones del arte contemporáneo, “parecidas” entre sí. Lo que hay en este sitio nos sirve para video-escultura, videoarte o instalación, que contienen elementos comunes a todas.

En el caso del arte efímero, gran problema, porque no dura. Es arte que desaparece a poco de ser creado, y trae retos conceptuales para registrarlo: ¿se registra el objeto, el concepto, una foto, la idea? Nos ayuda mucho ser registradores pre-curadores.

Asuntos de conservación de este arte que el registrador debe conocer

Todo registrador que en su colección tenga que lidiar con el arte contemporáneo debe tener referencia del InsideInstallations. Es el sitio web asociado con el International Network for the Conservation of Contemporary Art (INCCA), y su sede está en Amsterdam. Es una red de profesionales involucrados con la conservación de arte moderno y contemporáneo. Conservadores, curadores, científicos, registradores, archivistas, historiadores e investigadores se encuentran entre sus miembros, y tienen acceso a información no publicada (entrevistas a artistas, reportes de condición, instrucciones de instalaciones, etc.), por medio de su Base de datos de Archivos de Artistas. Sus aportes son inestimables para este tipo de arte, y evidencia el trabajo en equipo muy integrado de las instancias del museo entre el curador, el conservador-restaurador y el registrador, quienes se involucran directamente con los objetos de arte y sus problemáticas alternativas y contextuales.

“El InsideInstallations: Conservación y Preservación de Instalaciones de Arte” es un proyecto de investigación de tres años (2004-2007) sobre el cuidado y administración de una forma de arte en la que prevalecen los desafíos de conservación. Allí se editó el libro reciente Teoría y práctica en el cuidado de obras de arte complejas. Recordemos que éstas son obras de arte complejas y debemos pensarlas y proceder con un pensamiento igualmente complejo. El registrador pre-curador es un registrador complejo, y debe saber qué objetos de arte y sus contextos va a registrar, y manejar las apropiadas terminologías. Aquí se puede ver un ejemplo tomado del Inside-Installation, de la instalación Revolution, a monument for the television revolution, que incluye un reporte específico del Registrador. También, el “Modelo de Registro de datos” (“Model for data registration” desarrollado por la Foundation for the Conservation of Modern Art (SBMK) de Holanda, en 1997).

Un registrador actualizado con este arte

Un registrador pre-curador debe estar actualizado en temas relativos al arte contemporáneo y sus implicaciones estéticas y de preservación. Importantes eventos (en español) ocurrieron en 2010 el Museo Reina Sofía de Madrid, como el titulado “Estrategias de comunicación y preservación en arte contemporáneo”; en enero de 2011, “Los retos de la conservación del arte contemporáneo”; y antes en Buenos Aires en 2008: “Conservación del arte electrónico ¿Qué preservar y cómo preservarlo?” Este reportaje del periódico multilingüe suizo de diciembre de 2012 “En busca de eternidad Para salvar el arte contemporáneo de la autodestrucción”. Otros eventos en inglés han sido: About performing documentation in the conservation of contemporary art ; The Meaning of Materials in Modern and Contemporary Art; y Forging the Future project. En cuanto al carácter casi etéreo de la dimensión comunicacional, de sentidos, de interpretación y contexto que forma parte de la obra de arte contemporáneo, vean el sitio web de esta serie de conferencias dadas también en el Museo Reina Sofía de Madrid, en marzo pasado, titulada “Repensar el espectador: teoría y crítica de las artes performativas”.

En esencia, el enfoque desarrollado es que las llamadas artes performativas, que “se ejercen, se actúan”: ya no son sólo un objeto o un producto de la creatividad del artista; ahora pasan a ser un acontecimiento en el que el espectador está involucrado en esa creación de sentido. La co-creación de sentidos es parte de la obra, que es objeto y es contexto, acontecimiento, sentido abstracto y estético, y ahora también es público, y todo eso debe registrarse, son sus datos técnicos ampliados y también deben ser registrados y catalogados. Se requieren estos criterios actualizados para los formatos o fichas de registro que incluyan la documentación de todas estas variables (y que prevean espacios para adicionales informaciones y sentidos impensados al momento de registrarla), incluyendo el cuestionario de requisitos del artista que incorpore sus propias expectativas y exigencias técnicas y de sentido, incluyendo las del espectador y su interacción. También se requiere un software museológico que incluya campos como éstos y sus posibilidades de interacción hipertextual.

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Mujer en refrigerador – 798. (foto: Televiseus)

Y por cierto, ¿qué hacer con el arte performativo, en el que el artista es parte de la obra?; ¿Lo “registramos” a él / ella también?

Hagamos referencia al ya referido Seminario “Conservación del arte electrónico, ¿qué preservar y cómo preservarlo?”, de abril de 2008 en Buenos Aires. En la crónica del mismo hay reflexiones de los participantes respecto a dimensiones conceptuales y técnicas, de conservación en general, que salen a la luz a la hora de abordar este tipo de arte contemporáneo, y de las cuales el registrador debe estar concernido. Y en lo referido a la documentación de este arte, será importante vincularse con el próximo evento Performing Documentation in the Conservation of Contemporary Art, a celebrarse en Lisboa del 20 al 21 de junio de 2013.

De referencias, etiquetas y del registrador con una mente elástica

Todo lo visto conforma la dimensión informativa que se debe disponer como referencias, conceptos, vocablos controlados, taxonomías, semántica-semiología y semiótica, y folcsonomías, además de los datos técnicos ampliados. Estos elementos son parte de la información que generan los registros de obras de arte como las que estamos tratando acá. Las referencias son nomenclaturas, datos, y datos de datos (metadatos) o etiquetas (tags) que permiten el acceso a las obras de arte, y disparan muchos puntos de partida para las (re)significaciones, los sentidos, las (re)interpretaciones. Son términos de búsqueda que ayudan a encontrar las obras de arte que responden a ellos y relacionarlas en sus contextos, e implican los criterios que hemos mencionado, que para el arte contemporáneo resultan imprescindibles. Es importante saber que hay términos exactos, técnicos o “normalizados”, simples y de una sola significación (semiológicos-semánticos), apropiados para objetos, y hay otros que abren más sentidos (semióticos); éstos se producen en la re-significación y en la re-interpretación del arte, y son complejos y de múltiples potenciales significaciones, y crean una matriz abierta de significaciones-sentidos, apropiada para contextos.

Estos recursos requieren integrar en el registrador una estructura mental-conceptual elástica y abierta, de múltiples conexiones, al abordar obras de arte contemporáneo. Es una hipótesis que se confirma en nuestra labor al registrar arte contemporáneo.

¡Esa es la hipótesis apropiada!

Fernando Almarza Rísquez

Este post también se encuentra disponible en italiano, traducido por Silvia Telmon.

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El blog Registrador Trek va a Costa Rica

Some people from the discussion group. Photo: Georgina DeCarli

Algunos de los asistentes al conversatorio. Foto: Georgina DeCarli

Durante este pasado mes de enero estuve concentrado en un proyecto específico con la Fundación ILAM-Instituto Latinoamericano de Museos, de San José, Costa Rica. Como saben, soy Profesor de sus talleres virtuales y cursos presenciales sobre el área de Registro y Catalogación de colecciones; estos talleres ya llevan 8 ediciones, y los he impartido para prácticamente todos los países de Latinoamérica.

En esta oportunidad, el colega Esteban Calvo, Registrador del Museo de Arte Costarricense y consecuente estudioso con nuestros talleres, tuvo la magnífica idea de hacer un conversatorio, una charla informal con algunos colegas de museos de San José. El evento, realizado en la sede del Museo de Arte Contemporáneo y del Diseño de San José el miércoles 23 de enero, contó con la presencia de algunos directores, curadores, registradores y educadores de varios museos de la ciudad.

Además nos acompañó Georgina DeCarli, Directora de la Fundación ILAM, quien nos actualizó información sobre las oportunidades y modalidades de capacitación presencial y virtual que ofrece el ILAM para los trabajadores museísticos. Tratamos cordialmente temas interesantes, vinculados con nuestro ejercicio profesional, y logramos un circuito de realimentación valioso para todos.

Projection of the website. Photo: Georgina DeCarli

Proyección del website del blog. Foto: Georgina DeCarli

Allí aproveché la oportunidad y les presenté nuestro blog Registrador Trek La Nueva Generación, proyectándoles imágenes del website, e invitándoles a visitarlo y escribir en él. Fueron buenas las anécdotas sobre la fundación de nuestro blog, más las peculiaridades del trabajo día a día en nuestros museos. A continuación un par de imágenes de ese encuentro tan especial.

Fernando

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¿Guantes de algodón blanco o guantes de blue jean?

¿Por qué son guantes blancos? Pues, ¡para que se vea cuando están sucios! Los registradores lo hacen con los guantes puestos; esto es casi un lema.

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“Registrars do it with their gloves on”
“Los registradores lo hacen con los guantes puestos”
Imagen tomada de aquí

Todos los objetos de la colección pasan por las manos del registrador y de su equipo de asistentes, desde su ingreso al museo hasta cada vez que salen para ser expuestos o cedidos en préstamo. Y un buen registrador nunca permite que nadie toque los objetos sin los guantes blancos muy limpios, o con guantes de puntos negros de hule antirresbalantes, también muy limpios, si son objetos muy pesados.

ACTUALIZACIÓN 15/1/2013: Olviden lo de los puntos negros de caucho. Como pueden ver en la sección de Comentarios, no es una buena práctica. El uso de guantes de nitrilo -o de guantes de nylon con palmas de nitrilo para los objetos pesados- es mucho mejor.

Son guantes de algodón blanco, ¡no son blue jeans!

Recuerdo que hace unos 20 años di varios pares de guantes blancos limpios a un nuevo auxiliar de depósitos que tuve, explicándole su uso, etc. Al día siguiente se presentó con los guantes teñidos de color verde muy oscuro; este auxiliar me dijo que “así, no se les ve el sucio”. Por favor… eso es tener mentalidad de blue jean

 

Uno puede vestir un pantalón blue jean varios días seguidos (ah, vamos, ¿quién no lo hace?), pues no se le ve mucho el sucio… (ya que son de color azul oscuro). Pero los guantes blancos para manipular objetos lo son, precisamente, para que se vea cuando están sucios, y así cambiarlos de inmediato por unos limpios; de lo contrario, ensuciarán los objetos manipulados. Imaginen manipular objetos de la colección con guantes oscuros “que no se les ve el sucio”, y los daños y manchas que le producirán a los objetos manipulados.

Podemos decir que si existe un símbolo para los registradores de museos del mundo: el par de guantes blancos, sobre todo si son museos de arte u objetos muy delicados, como documentales o arqueológicos. Es no solo la idea publicitaria de la imagen y empresa señaladas al comienzo de estas líneas; es también el proyecto de la Asociación de Museos del Atlántico-Medio de EEUU, que con esa denominación invitó el año pasado a registradores, gerentes de colecciones y archivistas a su reunión de trabajo de voluntariado. Esta acción fue bautizada por ellos como “La pandilla de los guantes blancos”.

Esa denominación les viene muy bien a los registradores y gerentes de colecciones de todo el mundo.

Fernando Almarza Rísquez

 

Este post también se encuentra disponible en francés, traducido por Kelsey Brow.

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"Varios" no es una categoría, y "Objeto" es cualquier cosa

Accesión y Categoría: codificación o división de las colecciones

Each of these 3,000 objects of Mexican Folk Art need - and have - a category.Thanks to Aleida Garcia for the picture.  www.imasonline.org

Cada uno de estos 3.000 objetos de arte popular mexicano requiere -y tiene- una categoría. Gracias a Aleida García por la imagen. www.imasonline.org

En las labores del registrador de colecciones del museo, las codificaciones de Accesión y Categoría para cada objeto de su colección resultan indispensables. Son más que un número, pues portan en sí mismas una gran cantidad de información, o abren la puerta a ésta.

Estos códigos son una especie de “QR” avant la lettre. Su uso en softwares de gestión y control de colecciones permite que se constituyan en puntos de partida para numerosos criterios de búsqueda informatizada; los campos de búsqueda del software pueden incluir todas las numeraciones y terminologías que contienen estas codificaciones.

El código o número de Accesión es de uso  tan universal como indispensable; el de Categoría pareciera no serlo tanto en algunos museos. Sin embargo, a este segundo número daremos más atención en estas líneas. Si el código o número de Accesión refiere al año en el que un ítem ingresó a la colección, de modo secuencial por cada año calendario [v.g. 2012.0034], el de Categoría identifica el ingreso por tipo de objeto genérico, su finalidad y significaciones. La Categoría no es una codificación que refiera lo estético o alguna supuesta superioridad o valor natural, cultural o naturalcultural (artístico, científico, tecnológico, religioso, etc.). Puede o debe incluir tantas sub-categorías como fuere necesario SEGÚN EL TIPO DE OBJETO:

[PINturas-0148];

[MOBiliario/CONsola-0025];

[VEHículos/AUTomotor/CAMión-0012];

[HERRamientas/MARtillo-1135];

[RELojería/PARed-0982];

[TAPices-0023];

[IMPResos/AFIche-1128];

[VESTimentas/CAMisa/MASculina/AFRicana-0089];

[RELigiosoS/CALiz/IGLesia Ortodoxa Griega-0051];

[MUSica/INSTrumentos/AERófonos/Hebreo-0129];

[HERRamientas MECánicas/PERcutoras/TALadro-0023]…

Refiero acá solo objetos culturales y tecnológicos, por mi desconocimiento de las áreas de lo natural-biológico o mineral.

He escrito en mayúsculas “SEGÚN EL TIPO DE OBJETO” porque esa palabreja, cuando es impropiamente utilizada, genera informaciones falaces, imprecisas y demasiado genéricas, y en una colección museística eso es inaceptable. Lo mismo ocurre con la palabreja “VARIOS”. Todo objeto, del tipo que fuere (natural, cultural, tecnológico o naturalcultural) tiene una denominación y pertenece a un género, tipología, especie, familia, etc. Incluso cuando se trata de patrimonios culturales intangibles o inmateriales, o de patrimonios naturales intangibles. Esto es una verdad del tamaño del universo para todo registrador, lo que implica que él/ella debe estar muy al tanto de los criterios de clasificación de los objetos que tiene en su colección; además, debe mantener un estrecho contacto con los curadores e investigadores, o con los fabricantes, que conozcan más de ese objeto en principio desconocido para el registrador. De modo que en las codificaciones por Categoría siempre habrá un término adecuado para su categorización o división. Y si en las Categorías ya existentes en la colección no existe una que albergue a este tipo de objeto, pues ¡cree una! Un buen software de gestión de colecciones lo permite y estimula, al igual que un buen director, un buen curador y un buen registrador…

En mi trabajo como registrador nunca categoricé ciertos objetos como “Varios”, aunque corregí y reubiqué algunos casos ya existentes que me encontraba, y mucho menos cometí la perogrullada de categorizarlos como “Objetos”. ¡Obviamente, todo es un objeto! (al menos hasta que se cree el “Museo de Pensamientos y de Sentimientos”… El registrador de allí estará en problemas…).

He visto casos, por ejemplo en algún museo de Latinoamérica, en el que parte de su colección (que aparece en su página web) está categorizada como “Objetos”. Incluso, hace casi un año hice la observación y sugerencia a su personal involucrado en eso, sin haber recibido respuesta.

El título o denominación genérica correctos de un ítem son algo imprescindible: me encontré un caso en el que un ítem había sido denominado “Sillón con dos brazos”… Una rápida verificación en libros especializados me reconfirmó que una silla que tiene dos brazos se denomina Sillón… Y un poco de razonamiento me ayudó a reconfirmar que los carros ruedan porque tienen ruedas…

Un registrador de colecciones de un museo puede y debe estar en capacidad de abrir sus esquemas y razonamientos, para así poder realizar su trabajo correcta, eficiente y creativamente, adecuándolo a las circunstancias y tipología (Categoría) del objeto al que se va a registrar y dar Accesión a la colección. ¡Debe ser crítico!

 

 

 

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Cómo llegué a ser registrador de museo I

El artista que se convirtió en registrador – y ahora es profesor

Fernando Almarza Rísquez

Fernando today, in front of the ILAM in Costa Rica.

Fernando hoy, frente a la sede del ILAM en San José, Costa Rica.

Estudié artes plásticas durante 4 años, y desarrollé alguna actividad como artista en tres exposiciones colectivas. Posteriormente estudié diseño gráfico durante dos años, habiendo trabajado poco tiempo como asistente de un diseñador. Tenía entonces 26 años, y contaba con cierto conocimiento de la historia del arte, y sensibilidad estética.

En 1986 comencé a estudiar Historia del Arte en la universidad, y vi publicado un aviso en el que solicitaban un asistente para la oficina de registro en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC), Venezuela. Exigían estudios de historia del arte, conocimientos sobre manipulación de obras de arte, conservación, inglés, capacidad organizativa, responsabilidad, etc. Presenté mi CV, me hicieron la entrevista de rigor, que incluía la traducción de un reportaje de prensa que hicieron al museo sobre una grandiosa exposición del escultor inglés Henry Moore unos meses antes.

Esto fue en abril de 1986. Estaba ilusionado aunque preocupado, pues había otro candidato que estudió Artes en Inglaterra y tenía un excelente inglés. Pero el día 28 me llamaron para darme la buena noticia de que yo había sido seleccionado para el cargo. Muy feliz, comencé el 2 de mayo.

Yo tenía una cierta “ventaja”, pues conocía bastante bien los museos más grandes de Caracas, y a buena parte de sus colecciones permanentes, incluyendo la del propio Museo de Arte Contemporáneo. La traducción que hice del inglés estuvo muy bien, pues me concentré en traducir al español ideas y conceptos, más que a traducir literalmente las palabras. El caso es que comencé mi carrera, y hasta la fecha (diciembre de 2012) lleva acumulados 26 años continuos de experiencia, siempre con intensos estudios. El sentido común me ha llevado a investigar cómo se registran objetos diferentes a los artísticos, sean culturales, naturalculturales o tecnológicos.

Estuve en el MACC hasta 1993, a partir de lo cual me dediqué a prestar asesoría a otros museos de Caracas y de Venezuela, donde desarrollé una estructura de registro y catalogación computarizada actual y profunda. En 2006 comencé a escribir artículos en prensa y en revistas museológicas especializadas sobre esa experiencia, y sobre los catálogos virtuales que desarrollan algunos museos del mundo occidental. Desde 2007 comencé como profesor en el Instituto Latinoamericano de Museos ILAM, de Costa Rica, impartiendo cursos on-line y presenciales sobre ese mismo tema, más otros temas complementarios.

Siempre me he ocupado de reflexionar sobre nuestra profesión, y estoy vinculado activamente con instituciones y profesionales de muchos países.

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El Registrador necesita una mente flexible

El ejercicio profesional requiere estar actualizado. Hay que “pensar fuera de la caja”, sin encerrarse en un solo modelo o rutina de pensamiento, especialmente cuando hay situaciones que requieren ser pensadas y abordadas con una mente flexible. El Registrador de la colección permanente de un museo debe ser especialmente flexible. Read more

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El Registrador crítico

Más sobre el Registrador de colecciones de museo1

Fernando Almarza Rísquez

Fundación ILAM

En anteriores oportunidades he escrito sobre la función y alcances del Registrador de colecciones de museo, profesional cuyo perfil debe ser ampliado y repotenciado en su preparación y ejercicio. Mi más reciente publicación sobre esto apareció en octubre pasado.

Continuando con esto, agregamos que el Registrador debe ser un individuo amplia y críticamente pensante, un “smart” Registrador al tanto de los avances, reflexiones y preocupaciones que se suscitan y evolucionan en su ámbito profesional institucional: el museo y la museología. El Registrador crítico es un museista (un operador práctico del museo) y es un museólogo (en la medida que reflexiona y aporta sobre teorías, tendencias y análisis de la museología).

La información que se registra sobre la colección del museo es una mina de saberes, sentidos y significaciones creciente. El Registrador genera en primera instancia, ordena y controla esa información, y es “la puerta de entrada” a las colecciones del museo, tanto a sus dimensiones informacionales como a los objetos mismos. Un Registrador crítico es una garantía de que esto se realice de manera eficaz y satisfactoria para quienes se involucran con las colecciones, dentro y fuera de la institución.

El Registrador crítico, sobre todo si es un experto, es más que alguien que toma nota y describe correctamente los necesarios “datos técnicos” del sustrato material de los objetos o “activos”, para llevarlos en archivos de papel o informatizados. Debe estar al día con todo adelanto informático desarrollado para esos fines. Piensa ampliamente, innovando y creando, con altos estándares de calidad y honestidad. Su visión ampliada le permite enriquecerse con los aportes de otras instancias del museo, como las Curadurías, para así abordar y registrar más complejamente los objetos patrimoniales naturales o culturales, materiales e inmateriales, y también las significaciones y contextos culturales[1] y etnológicos de éstos. Este Registrador despliega un perfil múltiple:

  • Asume pero no se limita al aspecto burocrático relativo a la oficina, archivos, depósitos controlados, ubicaciones y monitoreo de seguridad, trámites de seguros, contratos de préstamo, traslados, embalajes, conservación preventiva y de emergencias, legislación, respondiendo por lo que planifica, organiza, custodia, supervisa, controla y reflexiona.
  • Trabaja en equipo, funcionando como un sistema o circuito de iniciativas que se realimentan. Dentro y fuera de su propio departamento, ejerce una relación interdisciplinar, en consenso y sin conflictos con los demás profesionales del museo, especialmente Curadores, Conservadores, Educadores, y Museógrafos[2]. Sabe lo que le identifica y cohesiona, y lo que le diferencia, especifica y une a los demás profesionales del museo, es un ejercicio integrador lógico y práctico ampliado: el de la semejanza (de trabajar en el museo y cumplir con sus funciones) y el de la diferencia (de roles, de alcances, visiones y situaciones en la estructura orgánica y cooperativa del museo y sus colecciones).
  • Más que un jefe, es un líder, un gerente, sobre todo si está al frente de un equipo de colegas Registradores asistentes o auxiliares. No manda, sino aconseja y guía, entusiasma, distribuye y supervisa las tareas y reconoce y comparte los éxitos propios y ajenos. Piensa en plural y en nombre de la institución a que pertenece junto con su equipo. Se preocupa por sus colaboradores, apostando por sus potencialidades y capacidades, apostando y confiando en la honestidad que desplieguen como sujetos. Es proactivo, resiliente, y rechaza la procrastinación. Se emociona y sueña creativa e inteligentemente, sin ser visceral.
  • Es un co-educador, consciente de que las informaciones que levanta en sus Registros, producto de sus criterios ampliados, aporta adicionales datos que contribuyen a posibilitar, co-construir y agilizar saberes, y co-estimula a otros (profesionales del museo, públicos y consultantes de la colección) a re-saber y re-enseñar. Sabe que “enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo” (Freire). El Registrador crítico re-aprende.
  • Es un pensador de conceptos y relaciones expansivas, que integra en su práctica diaria visualizándolos, representándolos y transmitiéndolos como procesos vivos de un creativo mapa mental-conceptual de la colección. Junto con sus colegas del museo, conecta, comparte y desarrolla ideas y estrategias inteligentes e inspiradoras para la interacción y visibilización de probables panoramas de fluida información, sentido y significación útiles a partir de catálogos virtuales de la colección, pensando incluso en las potencias de recursos de la web 2.0 y más.

Según el perfil del museo o colección patrimonial que tenga bajo su responsabilidad como Registrador y/o líder de un equipo, debe contar en lo posible con una formación y preparación adecuadas, poseyendo actualizados criterios sobre aquello natural y/o cultural de sus patrimonios, e incluso sobre los niveles de reflexión actualizados que comprenden los objetos y expresiones naturales y culturales.

Los entendimientos actuales sobre las dimensiones de sentido y significación de los objetos de colecciones se han ampliado, y sus abordajes se desarrollan sobre criterios más allá de la dicotomía “natural” versus “cultural”, a favor de lo naturalcultural[3]. Este concepto es imprescindible en las museísticas de ciencias naturales, sociales y humanas, desarrollado por la zoóloga y filósofa estadounidense Donna Haraway.

Y debe manejar también criterios actualizados sobre las definiciones y categorías de lo patrimonial; éstas hoy contemplan no solo la básica división entre patrimonio natural y patrimonio cultural, y la subdivisión de esta última en cultural-material y cultural inmaterial. Hoy día también se maneja la división entre lo natural-material tangible y lo natural-inmaterial intangible.

A estos criterios se le pueden y deben ir sumando muchos otros, que aporten críticamente los propios profesionales de cada área. De modo que, no hay nada que impida a quienes ejercen el rol de Registradores de colecciones de un museo, ampliar criterios, acciones y visiones profesionales. Los campos de saber evolucionan, incluyendo los de la museística y la museología. El beneficio es para el profesional y sus equipos de trabajo, para el museo y para los públicos.

Este post también se encuentra disponible en italiano, traducido por Davide Bordenca


Imagen tomade de: http://www.udec.cl/panoramaweb2/wp-content/uploads/2012/05/museo-0312.jpg

[1]Todo objeto cultural se produce, piensa, interpreta, circula, comunica y colecciona dentro de un contexto; ese es su escenario a conceptualizar. Eso marca la esencia del objeto, y toda mirada crítica proyectada sobre él debe considerar este origen. El analista cultural Néstor García Canclini aborda estas problemáticas.

[2]Refiero a la museóloga Angela Kipp, Registradora del Technoseum, Manheim, Alemania, y su reciente artículo “5 tips for dealing with registrars Why curators and collection managers often talk at cross-purposes instead of complementing each other to a perfect team” [“5 sugerencias para tratar con Registradores ¿Por qué los curadores y gerentes de colecciones frecuentemente hablan de intereses opuestos en lugar de complementarse unos a otros como un perfecto equipo?”]. http://www.exhibitfiles.org/bits/190-hints-for-exhibition-designers-and-curators-who-have-to-deal-with-us-collection-managers-and-registrars. Estoy trabajando en su traducción.

[3]“A diferencia de otras instituciones museológicas, los objetos provenientes del dominio natural que integran sus colecciones no son elaborados, producidos antrópicamente, son recolectados. (Haraway, 1989). Dentro de esta perspectiva, los objetos de las instituciones de historia natural permiten una reflexión en cuanto elementos que buscan representar la dicotomía naturaleza/cultura. En un principio se consideraba que esos museos representaban objetos que no habían sido producidos por agentes humanos, por ello los elementos oriundos de la naturaleza que componen sus colecciones pueden ser interpretados como artefactos producidos (Haraway, 1992), o sea, admitiendo que esos elementos devenidos solo en su mayoría como modelos producidos a partir de una actividad humana. Naturaleza y cultura son co-constitutivas e inseparables. A partir de esta concepción, los objetos de esos museos serían lo que Haraway (2003) conceptúa por medio de un neologismo en lengua inglesa, como ‘naturecultures’, naturales y culturales simultáneamente, o en vez de ser dicotómicos.” (Loureiro, 2007, p. 164)”. Sabrina Damasceno Silva. “O pedaço de outro mundo que caiu na Terra”: As formações discursivas acerca do meteorito de Bendegó do Museu Nacional. Universidade Federal do Estado do Rio de Janeiro. Dissertação de Mestrado apresentada ao Programa de Pós-Graduação em Museologia e Patrimônio. Orientador: Professor Doutor José Mauro Matheus Loureiro. P. 46. Rio de Janeiro, Brasil. 2010. Translation from portuguese to spanish and english: Fernando Almarza Rísquez. 2012.

  1. Artículo originalmente publicado en la sección “Conversemos sobre…” del website del Instituto Latinoamericano de Museos ILAM, en diciembre de 2012.
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